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Sobre PPK y las industrias culturales

El Plan de Gobierno de PPK contiene solo una propuesta directamente ligada al área cinematográfica, la cual consiste en mantener la entrega del fondo concursable de la Ley de cine; así mismo, considera “indispensable trabajar en la actualización de su legislación” (pp. 98). Si bien mantener la entrega del fondo concursable de la Ley de cine implica preservar el financiamiento de obras por medio de concursos públicos (método absolutamente ineficaz para crear o desarrollar una industria audiovisual), el considerar indispensable trabajar en la actualización de la Ley de cine permite ver con buenos ojos las posibilidades que el cine peruano tiene dentro del plan de PPK.

Esta optimista perspectiva no se basa solo en la intención de su única propuesta, sino en la visión general sobre la cultura que el plan proyecta. Este comprende que las industrias culturales requieren “fortalecimiento institucional, mejorar la asignación presupuestal y ampliar las fuentes de financiamiento del sector” (pp. 98); además de ello, solicita “gestionar, en favor de la actividad creativa, información cualitativa y cuantitativa, la actualización de su legislación y el fomento de los subsectores comprendidos mediante políticas y programas específicamente enfocados.” (pp. 99).

Si una nueva Ley de cine es trabajada bajo esos lineamientos, las posibilidades de consolidar una institución como una Comisión Fílmica, institución que tiene como una de sus funciones recabar información cuantitativa y cualitativa referida a los profesionales (revisar el superlativo trabajo de la Comisión Fílmica de Colombia), aumentan y esto, indiscutiblemente, tendría repercusiones positivas para el desarrollo de una industria cinematográfica.

Junto con ello, metas como la creación de la Comisión Nacional de Cultura y que esta sea presidida por los Ministros de Cultura, Educación, Economía y Finanzas, Relaciones Exteriores y representantes de la sociedad civil (pp. 100), indica que las políticas culturales que regirían el desarrollo de la industria cinematográfica (y de las demás artes) no excluirían a ninguno de los actores del proceso, no se limitarían a brindar beneficios individuales a los artistas, sino que buscarían la convergencia de todas las necesidades para el desarrollo conjunto de las industrias culturales.

Más que una propuesta concreta, lo que el plan de PPK ofrece es una posibilidad de desarrollo basada un fortalecimiento institucional y replanteamiento de objetivos para fomentar eficientemente el desarrollo de las industrias culturales. Estas reformas permitirían la creación de instituciones como una Comisión Fílmica, las cuales, bajo un nuevo marco normativo que incluya a todos los actores de la industria cinematográfica y con programas de estímulos que no se limiten únicamente a fomentar el financiamiento público, serían capaces de crear y desarrollar una industria audiovisual peruana.

 

Fuente: Plan de Gobierno de PPK.

Este artículo forma parte del análisis de los planes de gobierno realizado por Pablo Antonio de los Ríos y cuya pieza central pueden encontrar aquí: https://nadacontraelmundo.lamula.pe/2016/04/09/que-propone-para-cultura-3-pedro-pablo-kuczynski/_delosrios_/

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Frente Amplio y el cine peruano

Hace poco más de un mes, cientos de cineastas mostraron su apoyo a las medidas culturales que el plan de gobierno del FA proponía (con especial énfasis en lo que representaba para el cine peruano). El siguiente artículo analiza las propuestas, viabilidad y efectividad que estas tienen para crear y desarrollar una industria audiovisual.

La propuesta más concreta del plan del FA en el ámbito cinematográfico es la “Recuperación de CONACINE” (pp. 33), institución formada en 1994 y que ha sido transformada en DICINE en 2011 y DAFO entre el 2012 y 2013. A pesar del cambio, todas estas instituciones obedecían una mecánica de estímulo y financiamiento a producciones cinematográficas basadas en el concurso público.

¿Es esta propuesta adecuada para el desarrollo de la industria cinematográfica? La evidencia histórica demuestra que no; incluso en los últimos 10 años, cuando CONACINE/DICINE/DAFO pudo entregar a cabalidad la totalidad de los premios que el presupuesto del Estado indicaba, la institución no logró cimentar ni desarrollar una industria audiovisual. ¿El motivo? No puede haber desarrollo industrial cuando tus productos tardan de 3 a 4 años en poder ser realizados y estos son expuestos por puñados y sin éxito comercial; así mismo, las políticas de financiamiento público excluyen de la discusión a dos actores clave de la industria, como son los distribuidores y los espectadores, para centrarse en los realizadores únicamente.

La focalización en los realizadores, junto con la demora en los tiempos de producción y la falta de éxito comercial de los productos finales convierten a estas políticas solo en estímulos a trabajos individuales, no en catalizadores de la industria cinematográfica, lo que nos lleva a analizar la segunda (y última) propuesta referida al cine: fomentar el “N° de programas de estímulos económicos aprobados para intensificar la producción audiovisual, con énfasis en proyectos alternativos y articulados a los lineamientos de desarrollo local, regional y nacional.” (pp. 33).

Nuevamente se busca incentivar producciones individuales a través de estímulos, ampliando el rango de financiamiento, pero beneficiando a muy pocos realizadores (si es que se mantiene el modus operandi del concurso público). Junto con ello, el brindar “énfasis en proyectos alternativos y articulados a los lineamientos de desarrollo local, regional y nacional” discrimina a cualquier proyecto con una visión narrativa que no satisfaga esos criterios, cayendo en el mismo error cometido durante el Gobierno Revolucionario de las FF.AA., cuyas instituciones premiaban proyectos en tanto ensalcen la identidad nacional, lo que terminó en la premiación de piezas “documentales” que se dedicaban a grabar paisajes andinos.

El centrarse en la aplicación de políticas de financiamiento público y la inexistencia de criterios u objetivos comerciales, así como de instituciones (tales como una Comisión Fílmica) que cumplan con el objetivo de dinamizar la realización cinematográfica y fomentar su competitividad, deja serias dudas sobre qué tan positiva sería la aplicación de este plan para el medio cinematográfico peruano y los verdaderos beneficios y cambios que representa.

 

Fuente: Plan de Gobierno del FA

 

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