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Taquilla 2017 (III) – Nadie sabe para quién trabaja: Quién gana y quién pierde al contar a los musicales como un género individual

Este artículo y todos los artículos de esta serie también serán encontrados en Cinencuentro.

Si hablamos de un musical podemos también estar hablando de un drama, como por ejemplo “Cabaret” o “Chicago”, o quizás de una comedia, tal como “Los Productores”, e incluso de una cinta romántica, tal como la simple y magnífica “Once”. El musical existe en un limbo donde es a la vez un género en su propio derecho y un subgénero capaz de acoplarse a las exigencias de aquellos más tradicionales y esto genera un problema para el análisis que aquí se realiza.

Los musicales peruanos parecen caer en la segunda categoría del limbo mencionado, ya que pueden fácilmente ser catalogados como comedias (en la mayoría de los casos) o infantiles (tal como se podría catalogar a “El gran criollo” y hasta “Una navidad en verano”, estrenos del 2017). Es precisamente aquí donde radica la complejidad del análisis ya que, al considerarlos como un subgénero, se les puede acomodar dentro del “género primario” (digamos la comedia, como es en la mayoría de los casos) y eso puede lograr cambios notables para las estadísticas que hemos estado manejando.

Es por ello que se dedicará este acápite a analizar cómo el considerar a los musicales como un género en sí mismo modifica la distribución de taquilla de los últimos dos años y da nuevas luces sobre el crecimiento, decrecimiento y expectativas de los otros géneros cinematográficos del mercado local.

Nadie sabe para quién trabaja: Quién gana y quién pierde al contar a los musicales como un género individual

La comedia. Parece que es ineludible hablar de ella cuando se empieza la conversación sobre los géneros más taquilleros del mercado local. Es incuestionablemente el género con más poder e influencia en el mercado, pero si consideramos al musical como un género en sí mismo, esto hace que las cifras que mostraban a la comedia como un monolito imbatible varíen singularmente.

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Hasta los artículos previos, esta era la imagen de la comedia en el 2016: un monstruo que devora a todos los demás géneros.

 

Aquel gráfico es el que ha guiado el análisis comparativo de taquilla por géneros de esta serie de artículos. Muestra a la comedia con un poder de captación de público arrollador y prácticamente devorando a los otros géneros. Esta figura, sin embargo, cambia cuando consideramos al musical como un género independiente y no un subgénero de la comedia.

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Gran responsable del éxito de la comedia en el 2016 fue el éxito del musical “Locos de amor”, cinta más taquillera de ese año.

 

Con 1’233,333 espectadores, “Locos de amor” fue la responsable de que la comedia haya sido ese golem devastador en el año 2016. Esta variación genera el primer cambio en el análisis que impacta al 2017, pues en el artículo previo mencionamos que la comedia había perdido el 20% de su porcentaje del público frente al año previo; en verdad había crecido 2%.

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La comedia pasó de decrecer seriamente a crecer tímidamente a nivel de asistencia.

 

Esto guarda relación con el aumento de estrenos que tuvo el género en el 2017, nueve frente a siete del 2016 (hasta el análisis previo se contaban ocho estrenos en ese año, pues “Locos de amor” se contó como comedia), lo que permite establecer una correlación entre el porcentaje de asistencia y porcentaje de participación en el mercado de la comedia durante el año pasado: ambos crecieron, más porcentaje de estrenos en el año significó la captación de un mayor porcentaje de público frente al año anterior.

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Los cuadros de 2016 y 2017 que comprueban el crecimiento porcentual de la comedia en participación en el mercado.

 

Esto cambia por completo la conclusión a la que se llegó en el artículo previo, ¿cierto? La comedia sigue creciendo firme y constantemente. El considerar a los musicales como un género independiente terminó por fortalecer al género principal y desvaneció toda señal de alarma o decrecimiento planteada en el análisis anterior.

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No necesariamente.

 

Uno de los puntos más importantes para justificar las alarmas sobre el decrecimiento del género en la pieza anterior fue el declive de espectadores totales que se había visto en 2017, el segundo desde que inició el “boom”. Sin embargo, al considerar al musical como un género individual, vemos que este declive ya había dado inicio en 2016 y que, al cierre del año calendario 2017 y a pesar de contar con 2 estrenos más, la comedia no había podido superar la taquilla del año pasado.

Sin embargo, antes de volver a colocar las balizas y hacer sonar la alarma del declive del género, llega Tondero para salvar el día. Si bien el año calendario 2017 ya terminó, el conteo de la taquilla de las películas estrenadas aún no y “El gran León” está cumpliendo todo lo que se esperaba de ella. Es más, su desempeño es tan positivo que, al cierre de esta edición, ya atrajo 541 mil espectadores y ha evitado que el 2017 sea un año de declive para el género de manera oficial.

Tras analizar todos los cuadros, el considerar a los musicales peruanos como un género individual parece tener un impacto mucho más positivo para la comedia que para el musical mismo. Si en el 2017 presentó un crecimiento en participación del mercado (pasó de un estreno a cuatro), fue incapaz (y por mucho) de igualar o superar la taquilla del año anterior, ya que con cuatro veces más películas, tan solo lograron atraer a 864,736 espectadores.

La comedia, por su lado, se vio favorecida a nivel de análisis de porcentajes, pues presentó un crecimiento entre 2016 y 2017, pero sí vio afectada seriamente su asistencia total y, si bien el 2017 fue salvado por “El Gran León”, llama mucho la atención que con la mayor cantidad de estrenos cómicos registrados desde el inicio del “boom”, el género más poderoso del mercado haya superado tan tímidamente las cifras del año previo. Es más, pasó de ser un género de crecimiento estable a ser, como el drama, uno de picos y depresiones entre año y año.

Precisamente ese aspecto es el más llamativo tras considerar al musical como un género independiente en el análisis de la taquilla anual: no existe en el mercado peruano un género capaz de registrar 2 años seguidos de crecimiento. Ni el género nuevo y prometedor (el musical con una taquilla masiva en el 2016 y más estrenos en 2017) ni el género más poderoso del medio (la comedia).

Es más, la naturaleza oscilante de la comedia carga de una pesada responsabilidad al 2018, pues si este año presenta un declive en la asistencia, no solo será un año más incapaz de crecer consecutivamente, también habrá que analizar la gravedad de la caída para evaluar si esta tendencia oscilante no es sino un descenso en la taquilla del género visto en cámara lenta, camuflado entre picos y depresiones.

Dicho descenso es capaz de afectar seriamente la taquilla anual del cine peruano si es que se confirma, pues la caída del género principal en el mercado local y la inexistencia de otro capaz de tomar su lugar con el mismo volumen de cifras terminaría por significar el lento empequeñecimiento de la taquilla general y del mercado cinematográfico local.

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Taquilla 2017 (II) – Ideología de género. Sobre el crecimiento, estancamiento y declive de los géneros cinematográficos en el 2017

Este artículo y todos los artículos de esta serie también serán encontrados en Cinencuentro.

Tan solo se requiere observar fugazmente los títulos peruanos estrenados a lo largo del 2017 para notar que hay un género que reina por encima de todos en la escala de preferencias del público: la comedia. Desde que el “boom” del cine peruano comenzó en el año 2013, la comedia ha sido el género infalible para cualquier productora que deseara aventurarse a producir una película, y esa tendencia no parece haber cambiado en el último año.

Sin embargo, todo género exitoso alcanza mesetas e incluso pequeños rastros de fatiga luego de un periodo de dominancia, ¿será ese el caso de la comedia? Así mismo, tenemos unos géneros que aparecen en los radares de los consumidores y, si bien con menos cifras, comienzan a formar nuevos patrones de consumo; a la vez que otros desaparecen por completo del espectro.

Para saber cuáles son estos, y si la comedia ha comenzado a mostrar rastros de fatiga, pasaremos a analizar cómo se movió el mercado cinematográfico peruano por géneros durante el 2017.

Análisis de asistencia por géneros

Entonces, ¿el 2017 mostró los primeros rastros de fatiga para la comedia luego de 4 años de indiscutible dominancia?

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A primera vista, no.

 

Con más de la mitad del porcentaje de asistentes atraídos a lo largo del año, la comedia mantiene su corona como el género invencible y preferido por los consumidores de cine peruano. Es más, estas cifras bien pueden aumentar, ya que “El gran León” parece estar cumpliendo todos los requisitos para cumplir el pronóstico expuesto en el artículo anterior y superar los 700 mil espectadores, lo que incrementaría el porcentaje de público captado por el género y lo acercaría a un total de casi 4 millones de espectadores.

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Para el cierre de la taquilla de películas estrenadas en el 2017, la comedia bien puede haber asegurado más de 3.7 millones de espectadores.

 

¿Cómo se compara esto frente al desempeño del género en años anteriores? Bueno, por más que las cifras expuestas sean abrumadoras, este año representa un retroceso en cantidad de asistentes frente a los dos años previos (incluso con los espectadores que pueda sumar “El gran León”), presentando el segundo declive del género desde que el “boom” inicia en 2013.

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Este no solo sería el segundo declive del género, sino también la segunda asistencia más baja registrada (esto antes de contabilizar los asistentes a “El gran León”).

 

La magnitud de este retroceso se grafica claramente al comparar el porcentaje de asistencia por género del 2016 y el 2017, el cual muestra que la comedia perdió 20% de asistentes en el último año.

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El Pac-Man azul de la comedia devorando a los demás géneros durante el 2016.

 

Luego de analizar estos gráficos, ¿se puede decir que el 2017 sí ha generado un primer año de declive para la comedia a pesar de sus abrumadoras cifras? La respuesta es sí y la prueba definitiva se encuentra en el siguiente gráfico.

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Otro campo más donde reina la comedia, pero que termina por confirmar que el 2017 fue un año de declive.

 

El único campo donde la comedia presentó un crecimiento superior frente al año previo fue en su participación en el mercado, donde consiguió un 36% gracias a sus 9 estrenos. Esto significó un crecimiento de 6% frente al 2016, donde sus 8 estrenos le dieron un 30% de participación en el mercado.

¿Por qué estas cifras representan el aval a la conclusión de que el 2017 fue un mal año para la comedia? Pues porque esta fue incapaz de igualar o superar la taquilla de años previos aún contando con una mayor participación en el mercado. Sus 9 estrenos no solo fueron incapaces de superar los 4 millones de espectadores (hecho que fue logrado con 8 estrenos en los dos años previos), sino que muy posiblemente no alcanzarán esa cifra y cerrarán el periodo como la tercera mejor taquilla anual del género desde el 2013.

¿Es esto una señal preocupante? Desde el primer artículo de este análisis se ha hablado de una mejor distribución de los espectadores a lo largo de la tabla de asistencia, un hecho positivo para el mercado en general, y la asistencia por géneros parece no ser ajena a este fenómeno. La disminución del poder de la comedia como fuerza imbatible frente a sus competidores parece ser una bocanada de aire fresco que permitirá tener una distribución más pareja de asistentes entre los géneros del mercado durante los próximos años.

Sin embargo, todo declive en este campo del análisis de taquilla debe siempre ser manejado con premura y cautela, pues representa la medición de un cambio o sofisticación en los gustos del público. Este declive puede significar el viraje del género hacia una dirección donde ya no sea una apuesta segura e infalible para atraer espectadores, pues estos parecen comenzar a demandar más de sus películas, saturados por una fórmula y estilo visual que lleva años sin cambios (justificado, evidentemente, por su abrumador éxito).

Si se hace caso omiso a estos decrecimientos y no se toma como una oportunidad para evaluar qué puede haber saturado al público y qué nuevas demandas tienen frente al género, este declive puede ser pernicioso y afectar al mercado cinematográfico en general, pues así como (hasta el año pasado) el éxito del mercado cinematográfico peruano estaba íntimamente ligado al éxito de Tondero, el éxito de un año taquillero también está ligado a qué tan exitosas han sido sus comedias. Si estas decrecen, es posible que el mercado en general decrezca también.

Y si se presume que estas declaraciones son alarmistas frente a un género de probado éxito y fortaleza entre los espectadores, tan solo hace falta ver las estadísticas del otrora “género imbatible” junto a la comedia: el terror.

Para el análisis del año 2016, el terror ya era visto como un género rumbo a la desaparición, precisamente por haber ignorado los declives en su taquilla a lo largo de los años y omitir las demandas del público. Para el 2017, la premisa de la desaparición del terror del mercado cinematográfico se convirtió en una realidad, ya que su participación en el mercado fue tan solo de 4% y logró solo un 0.16% del público. Pasó de ser el tercer género con más participación y asistentes en el mercado a estar en el fondo de ambas categorías.

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Caída libre de un género que siempre se consideró como una apuesta segura para atraer al público.

 

Con las cifras del 2017, al terror se le da un final poético, ya que con la misma cantidad de estrenos que en el año de su cifra más alta en taquilla, logró amasar el 1.06% de esa cantidad y, salvo alguna anomalía, vaticina un 2018 donde posiblemente no tenga un solo estreno en cartelera.

Junto al declive inevitable del terror, el análisis de la taquilla del año 2016 permitía observar la naturaleza oscilante del drama, género que nunca ha logrado dos años de crecimiento seguidos y que tuvo su pico de asistencia durante el periodo 2016. Con expectativa se esperaba que en el 2017 mantuviera o aumentara su taquilla, ya que contaba con 6 estrenos (uno menos que en 2016); sin embargo, su naturaleza oscilante parece inescapable y el género registró la segunda cifra de asistencia más baja desde el 2013.

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Un género que crecía más de lo que decrecía ve hoy su depresión más grave.

 

Esta caída se registró en todos los indicadores, ya que su presencia en el mercado decreció de 26% en el 2016 a 24% en el 2017 (de 7 a 6 estrenos) y su captación de público descendió de 12% en el 2016 a tan solo 6% en el 2017, lejos del Top 3 de géneros más taquilleros.

Si bien esta caída puede considerarse natural dada la evidencia oscilante del género a lo largo de los años, el retroceso drástico de todos los indicadores y el hecho que haya sido una caída por mucho superior a la ocurrida en el 2015 da señales de alerta. No se puede escudar este retroceso en la caída de la comedia y el terror, asumiendo que ha sido un año bajo en general y presumir que el próximo año se verá una recuperación.

El análisis de los tres géneros más importantes del mercado cinematográfico local (comedia, drama, terror) indica que todos han decrecido, si bien con diferentes grados de caídas, estas deben ser tomadas en consideración con suma seriedad. El público está exigiendo más de estas cintas y los productores tendrán que estar a la altura de esas demandas durante el 2018 para poder revertir la caída en taquilla que presentaron en el 2017, y evitar que estas depresiones se conviertan en una tendencia en los años por venir.

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Taquilla 2016 (V) – Pinchazo a la burbuja

Esta serie de artículos fue escrita gracias a la invaluable colaboración de Alberto Castro, cuyas cifras e información brindadas permitieron realizar un análisis certero y meticuloso del escenario de la taquilla de cine nacional del año 2016.

Una burbuja de mercado es un fenómeno económico caracterizado por la rápida escalada del valor de un producto y su súbita disminución o contracción. Si han oído hablar del “boom del cine peruano” durante los últimos años, es probable que también hayan escuchado el término “burbuja”, usado normalmente por analistas más recelosos al momento de discutir el crecimiento de la asistencia a cintas locales de los últimos años.

Razones no les falta para mencionar este fenómeno. En tan solo un año el cine peruano pasó de no tener más de medio millón de espectadores (en lo que se consideraba un buen año), a tener 4,035,171 de ellos. Los años posteriores a ese hito mostraron un aumento igual de colosal y esto, además de satisfacción, generó temor. Temor porque una “súbita escalada del valor de un producto” (o en este caso, de espectadores y películas) podía estar acompañada de una disminución igual de súbita y con efectos terribles.

Como se mencionó en el artículo anterior, el 2017 parece ser el año donde esa disminución ocurre y la burbuja revienta. A continuación se explicará por qué.

Pinchazo a la burbuja

Chico Percebe vendría a ser el 2017 en este escenario.

 

Tras 4 artículos, podemos tener una panorama claro de la situación actual del medio cinematográfico peruano:

  1. La comedia y Tondero reinan en la escala de preferencias del público.
  2. El terror como género se condenó al olvido por su propia incapacidad de escuchar los pedidos de mejora del público.
  3. No tener una distribuidora es casi una condena inescapable al sótano de la tabla de asistencia.
  4. La asistencia a películas peruanas crece a ritmos agigantados, pero deja retos mayores para los años venideros.

En líneas generales, el escenario parece saludable y los retos presentados por las cifras exitosas de un año no deberían representar un problema, ¿cierto? Después de todo, la motivación por cumplirlos ayudaría al crecimiento del medio y a ir aumentando año a año nuestro volumen de consumo de cintas locales.

Pues, en palabras de Dos perros tontos:

Lamentablemente, un medio no industrializado (como lo es el peruano) no puede ver los retos que el mercado le presenta con entusiasta optimismo, pues no existen los factores materiales que le permitan cumplirlos y el costo de ese incumplimiento es demasiado alto.

Es una certeza que el negocio del cine en el Perú está en alza, pero también lo es la imposibilidad de que todos los realizadores puedan aprovechar en relativa igualdad de condiciones la ventana de oportunidad que el mercado ofrece. Esa brecha mantiene viva y presente la amenaza de la súbita explosión de la burbuja, pues para causarla solo es necesario que aquellas productoras capaces de mantener un volumen constante de producción y alta asistencia flaqueen.

Ese temido momento parece haber llegado en el 2017, debido a la poca cantidad de asistentes que las películas peruanas han logrado atraer hasta el mes de junio y a la baja cantidad de estrenos peruanos programados en el año (al momento de culminar este artículo se estimaba un total de 17 estrenos en el escenario más optimista). Esta súbita retracción en la cantidad de estrenos y asistentes podría hacer que el 2017 no solo sea un año de limitado crecimiento (como lo fue el 2015), sino el primer año con una depresión en la cantidad de asistentes desde que se inició el llamado “boom”.

¿Qué tendría que ocurrir para que estas proyecciones no se cumplan? Teniendo en cuenta los valores del año 2016 y la cantidad de estrenos estimada del 2017, la asistencia a películas peruanas debería alcanzar una media de 2,812,652 espectadores para lograr igualar el “promedio esperado de espectadores” y aún así, eso sería considerado un año de decrecimiento.

chart (6)Estar por encima de la línea azul es una buena proyección, pero no si esto causa que la roja comience a descender.

 

¿Es viable alcanzar esa cifra? Considerando que en el 2016 el promedio de asistencia fue de 4,394,770 espectadores, se podría decir que sí. Pero ahí entra en juego la baja cantidad de estrenos en el año para volver aciagas las expectativas. El 2016 necesitó de 26 películas peruanas para alcanzar ese promedio de más de 4 millones de espectadores, el 2017 tan solo contará con 17 o menos.

Junto con ello, está el haber pasado ya los meses donde los blockbusters peruanos recolectaban más de 1 millón de espectadores (abril y mayo desde el 2013) y esa cifra no se ha alcanzado aún y podría no alcanzarse en el año. Esto puede derivar en dos resultados: o se distribuye mejor la cantidad de espectadores entre películas (en tanto haya varias cintas con medio millón de espectadores o más) o se condena al año a una baja taquilla anual (en tanto ninguna otra cinta logre superar el medio millón de espectadores).

Por ahora, toda la evidencia y proyecciones indican que estamos ante el primer año de severo decrecimiento luego del “boom” de 2013. Se tendrá que esperar para ver cómo el medio responde a ello, si es que se trata tan solo de un pequeño bache que “sincere las cifras” hacia un crecimiento más bajo, pero más estable durante los próximos años, o sí es el primer declive de muchos, aquel que como con el terror, termine por llevarse a la tumba el “boom” y con él las expectativas de construir una industria cinematográfica peruana.

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Taquilla 2016 (IV) – Números reales ¿crece en verdad el cine peruano?

Esta serie de artículos fue escrita gracias a la invaluable colaboración de Alberto Castro, cuyas cifras e información brindadas permitieron realizar un análisis certero y meticuloso del escenario de la taquilla de cine nacional del año 2016.

Llegó la hora de la verdad. Luego de todo lo expuesto en los artículos previos, es momento de preguntarnos ¿fue el 2016 un buen año para el cine peruano?

dbaa9d5851f43552b1ce72b7fd195f88Pongámonos en modo Unikitty, es hora de hablar de negocios.

 

La respuesta concreta es sí, siempre y cuando lo veamos desde la perspectiva más pragmática posible.

Números reales ¿crece en verdad el cine peruano?

Olvidémonos por un segundo de los cuestionamientos a la idea de consolidar una industria cinematográfica. La idea de que la bonanza de estrenos y asistencia que vivimos sea una burbuja capaz de estallar en cualquier momento, la competencia desigual entre casas productoras y las barreras de mercado para los realizadores independientes. Por este bloque, consideremos a todo lo anterior como elementos naturales del libre mercado y pensemos en nuestro medio cinematográfico desde la perspectiva más pragmática posible.

Bajo esa mirada, la medición de éxito más elemental para un medio enfocado en vender películas es saber cuántas personas las compraron y si esa cifra está por debajo o por encima de la que se tenía estimado cumplir al final del año. Para saber esto necesitaremos conocer la “asistencia real” de cada año (la cifra de asistentes anuales sin contar el estreno más exitoso) y el “promedio esperado de asistentes” de cada año (la medida de referencia que nos permite ver si vendimos más o menos de lo que debimos haber vendido en el año).

Luego de realizar los cálculos correspondientes, quedamos con estos resultados para los últimos tres años.

image (22).pngMientras la línea roja esté siempre por encima de la azul, podremos cerrar el año con pragmática satisfacción.

 

El crecimiento es evidente y esperanzador. Luego de haber estado 1 millón de espectadores por debajo del promedio de asistencia esperado en el año 2015, el 2016 se recuperó y sobrepasó las expectativas con creces. Además de ello, este pico en el promedio de “asistencia real” demuestra que hay una tendencia al alza en el consumo de cine peruano y que, aunque esto suene como una cruda ironía luego del artículo anterior, el volumen de espectadores ha estado mejor distribuido entre todas las cintas estrenadas este año.

Si esta medición no resulta satisfactoria o representativa (después de todo, tan solo se está midiendo qué tan bien compiten las películas peruanas entre sí), se puede optar por evaluar el éxito de la venta de películas peruanas en base a cuánto público captan frente a la taquilla global. Para esto, es necesario dirigir la mirada hacia un cuadro donde las cifras crecen estratosféricamente con disciplinada y mecánica precisión.

chart (5)Crecimiento parejo que, sin duda, celebran los multicines.

 

49,500,000 espectadores, de los cuales 5,628,103 compraron cine peruano. Puesto de esa manera, la participación en el mercado del cine peruano suena diminuta y hasta risible. Tan solo el 8.8% de asistentes consumieron cine peruano durante el año 2016.

Sin embargo, dicha cifra no debe ser vista de manera negativa, ya que representa un ritmo estable de participación en el mercado (se oscila entre 10% y 8% anualmente) e incluso se encuentra a la par de otros países de la región con industrias más desarrolladas y competitivas (la participación de las cintas locales en Colombia, por ejemplo, oscila entre 5% y el 10% desde 2007).

image (23).pngPequeño pero estable, el resumen del porcentaje de asistentes a cintas peruanas frente al total anual.

 

Tomando en consideración lo expuesto, se puede asegurar que el cine peruano crece, mantiene una curva de asistencia ascendente y un modesto y estable porcentaje de participación en el mercado global. Nada mal para un medio que no tiene “ni por asomo una industria cinematográfica” (Bedoya, 2016).

Sin embargo, estas optimistas afirmaciones cambian de tono hasta convertirse en un mal presagio cuando se considera que las cifras positivas de un año representan el reto del siguiente. Un reto que posiblemente quede muy grande para nuestro medio cinematográfico y que conlleve a la tan temida “explosión de la burbuja”.

Aquella línea roja ascendente de la “asistencia real” cuadros más arriba es tremendamente frágil y solo necesita de un año con bajo volumen de estrenos, espectadores o ambos para venirse abajo estrepitosamente y derrumbar cualquier expectativa de crecimiento optimista aquí expuesta.

Al juzgar por las cifras de la mitad del 2017, ese año parece haber llegado y en el último artículo de esta serie se discutirá qué debe ocurrir para que este no se convierta en el año en el que explotó la burbuja.

 

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Sobre PPK y las industrias culturales

El Plan de Gobierno de PPK contiene solo una propuesta directamente ligada al área cinematográfica, la cual consiste en mantener la entrega del fondo concursable de la Ley de cine; así mismo, considera “indispensable trabajar en la actualización de su legislación” (pp. 98). Si bien mantener la entrega del fondo concursable de la Ley de cine implica preservar el financiamiento de obras por medio de concursos públicos (método absolutamente ineficaz para crear o desarrollar una industria audiovisual), el considerar indispensable trabajar en la actualización de la Ley de cine permite ver con buenos ojos las posibilidades que el cine peruano tiene dentro del plan de PPK.

Esta optimista perspectiva no se basa solo en la intención de su única propuesta, sino en la visión general sobre la cultura que el plan proyecta. Este comprende que las industrias culturales requieren “fortalecimiento institucional, mejorar la asignación presupuestal y ampliar las fuentes de financiamiento del sector” (pp. 98); además de ello, solicita “gestionar, en favor de la actividad creativa, información cualitativa y cuantitativa, la actualización de su legislación y el fomento de los subsectores comprendidos mediante políticas y programas específicamente enfocados.” (pp. 99).

Si una nueva Ley de cine es trabajada bajo esos lineamientos, las posibilidades de consolidar una institución como una Comisión Fílmica, institución que tiene como una de sus funciones recabar información cuantitativa y cualitativa referida a los profesionales (revisar el superlativo trabajo de la Comisión Fílmica de Colombia), aumentan y esto, indiscutiblemente, tendría repercusiones positivas para el desarrollo de una industria cinematográfica.

Junto con ello, metas como la creación de la Comisión Nacional de Cultura y que esta sea presidida por los Ministros de Cultura, Educación, Economía y Finanzas, Relaciones Exteriores y representantes de la sociedad civil (pp. 100), indica que las políticas culturales que regirían el desarrollo de la industria cinematográfica (y de las demás artes) no excluirían a ninguno de los actores del proceso, no se limitarían a brindar beneficios individuales a los artistas, sino que buscarían la convergencia de todas las necesidades para el desarrollo conjunto de las industrias culturales.

Más que una propuesta concreta, lo que el plan de PPK ofrece es una posibilidad de desarrollo basada un fortalecimiento institucional y replanteamiento de objetivos para fomentar eficientemente el desarrollo de las industrias culturales. Estas reformas permitirían la creación de instituciones como una Comisión Fílmica, las cuales, bajo un nuevo marco normativo que incluya a todos los actores de la industria cinematográfica y con programas de estímulos que no se limiten únicamente a fomentar el financiamiento público, serían capaces de crear y desarrollar una industria audiovisual peruana.

 

Fuente: Plan de Gobierno de PPK.

Este artículo forma parte del análisis de los planes de gobierno realizado por Pablo Antonio de los Ríos y cuya pieza central pueden encontrar aquí: https://nadacontraelmundo.lamula.pe/2016/04/09/que-propone-para-cultura-3-pedro-pablo-kuczynski/_delosrios_/

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El año del déficit – Detrás de la millonaria taquilla y asistencia del cine peruano en el 2014

Este artículo nació de la mano de Alberto Castro y el genial equipo de En Cinta. En esta pieza, abordo las cifras que nos deja el cine peruano en el 2014 desde la estadística y expongo el impacto que los resultados tendrán en el 2015. Podrán encontrar la versión completa en el portal de El Útero de Marita.


El 2014 se va y deja tras de sí una optimista estela para el cine peruano a nivel de taquilla y asistencia. Las cifras del primer año post ¡Asu Mare! parecen haber dado razón a quienes decían que Tondero estaba reconciliando al público con el cine peruano. Es más, en un primer vistazo a la tabla de asistencia y estrenos, podríamos hasta decir que ha reconciliado a los productores peruanos con los distribuidores (a pesar de que algunos digan que la relación antagónica era inversa).

¿Qué nos dicen los números del 2014? Primordialmente que el mercado ha crecido significativamente a nivel de estrenos. Luego de más de 10 años con una media de 6 estrenos anuales, el 2014 nos ofreció la sorprendente cantidad de 17 películas peruanas en cartelera, dato que sería intrascendente si es que estas no hubieran tenido un buen desempeño a nivel de taquilla y asistencia, pero es ahí donde se encuentra el segundo aspecto positivo de este año. Las 17 cintas estrenadas sumaron una taquilla total de $13,850,504.00 y una asistencia de 3,806,952 espectadores.

Tondero repitió el plato al agendar su segundo blockbuster consecutivo y ocupar el primer lugar de la taquilla anual, embolsando más de 1 millón y medio de espectadores y una recaudación de más de 6 millones de dolares. Haciendo una comparación que nos ayude a apreciar la magnitud de este logro, hace 3 años la película peruana no animada más taquillera fue Lima 13 con una recaudación de $104,758, sesenta veces menos que A los 40. Si nos dejáramos guiar solo por esto, podríamos afirmar orgullosos que el mercado de cine peruano está creciendo.

Sin embargo, una afirmación de ese calibre sería en exceso optimista. Se necesita más que simplemente un ranking de películas con sus respectivos géneros, recaudación y asistencia, para poder sostener algo así. Hay aspectos que vale la pena analizar a profundidad para poder afirmar si verdaderamente nuestro medio cinematográfico está creciendo o si esto es tan solo un fogonazo de éxito próximo a extinguirse.

La apuesta segura – Espectadores y fidelidad al género

Empecemos por los hábitos de consumo de nuestro público. Si el año 2013 pareció definir que los estandartes de un blockbuster peruano serían la comedia y el terror, el 2014 validó esa hipótesis con claridad. Si revisamos las 5 cintas peruanas más taquilleras, veremos que 3 son películas de terror; entre ellas se repartieron una asistencia de 934,317 personas y una taquilla de 2,996,918 dolares. Por otro lado, las dos más taquilleras del año fueron comedias, con una asistencia compartida de 2,147,320 personas y una recaudación de 8,106,777 dolares.

Entre estas 5 películas se logró una recaudación compartida de $ 11,103,695 y una asistencia de 3,081,637 personas (80% del total de recaudación y asistencia de cintas peruanas en el año), lo que permite asegurar que la apuesta segura para garantizar la rentabilidad de una película es escoger entre el terror o la comedia como géneros.

Ahora, luego de haber revalidado el éxito del año 2013 y consolidarse como los géneros más consumidos y rentables del mercado queda la pregunta ¿cuánto tiempo durará el favor del público hacia ellos?

Por el momento, no parece haber motivo para creer que el punto de saturación esté cerca y lo mismo piensan los productores. Tondero ya ha anunciado 3 cintas para el 2014 (Asu Mare 2, Lusers y Superhéroes), una comedia evidente y dos que sin duda tendrán una temática amena. Por su parte, AV Films promociona desde ya Desaparecer, la tercera cinta de terror a cargo de Dorian Fernández, y Unlimited Films comienza a mover el trailer de La Entidad, el primer estreno peruano del 2015 (una cinta de terror y la primera película en 3D de nuestro cine).

Como se puede ver, el próximo año se mantendrá la tendencia del terror y la comedia como los géneros principales en nuestra cartelera. Según las cifras, no habría razón para que estas cintas no repitan o se acerquen a los resultados obtenidos este año (lo que es bueno para el mercado y las expectativas de crecimiento de nuestro cine). Sin embargo, desde una perspectiva más crítica, habría que estar atentos a la respuesta del público en caso se comience a notar una fatiga hacia ellos, lo que obligaría a variar la oferta y representaría una oportunidad de mercado valiosa para nuevas propuestas.

Números Reales – El serio déficit entre el 2014 y el 2013

Como se mencionó al inicio, las cifras de este año han validado las hipótesis sobre el impacto positivo de ¡Asu Mare! en el medio cinematográfico, pero ¿a pesar de los buenos resultados obtenidos en taquilla y asistencia, hemos crecido en base al año pasado?

La respuesta es no y las cifras son sumamente preocupantes.

Por más que la diferencia inmediata entre recaudación y asistencia no sea evidentemente grosera, debemos tomar en cuenta que esos no son los “números reales”. Estadísticamente, si quisiéramos saber cuántas personas fueron al cine y cuánto dinero se hizo, tendríamos que quitar del cálculo a los dos blockbusters de cada año y eso genera cambios drásticos valiosisimos para el análisis.

Estos son los resultados del 2013, en base a los cuales se calcula el estimado del 2014 a valores constantes:

  • La recaudación real del 2013 fue $ 3,551,684.
  • La asistencia real del 2013 fue de 963,695 personas.
  • La recaudación promedio por película en el 2013 fue de $ 710,336.
  • La asistencia promedio por película fue de 192,739 personas.

De estas cifras, se desprende lo siguiente a nivel de recaudación:

  • El estimado de recaudación del 2014 era de $ 11,365,389.
  • La recaudación real fue de $ 7,486,733.
  • Cerramos el año con un déficit de $ 3,878,656.

Así mismo, a nivel de asistencia se evidencia lo siguiente:

  • El estimado era 3,083,824 personas.
  • La asistencia real fue de 2,143,585 personas.
  • Cerramos el año con un déficit de 940,239 personas.

Por si fuera poco, el factor del mayor número de estrenos (considerado positivo al ser un dinamizador de la competencia y representar el valioso ingreso del capital privado en el mercado), arroja que este año vendimos más, pero ganamos menos, pues el promedio por película del 2014 fue de $ 467,920 frente a los $710, 336 del 2013.

¿Qué podemos sacar de esto? Pues que a pesar de la buena cantidad de estrenos y de haber mantenido cifras “similares” a las del año pasado, hemos decrecido seriamente y esa es una tendencia que podría repetirse el próximo año, llevándose consigo la posibilidad de construir por primera vez una industria cinematográfica sólida en el país.

Conclusión

Iniciamos este artículo preguntándonos si es que las cifras de recaudación y asistencia del 2014 podrían representar el crecimiento del medio cinematográfico peruano, tras haber expuesto la información referida a taquilla, estrenos, distribución, asistencias y haber comparado los resultados de este año con el anterior podemos afirmar:

  • El 2014 solo representó un año de crecimiento a nivel de estrenos al haber tenido 17 películas en cartelera frente a las 6 del 2013.
  • No representó un año de crecimiento a nivel de recaudación y asistencia con relación a las expectativas que las cifras del 2013 arrojaron, pues se cerró el año con un serio déficit (casi 4 millones de dolares en recaudación y 1 millón de personas menos).
  • A pesar de lo anterior, la taquilla real del 2014 (sin blockbuster) sí fue mayor que la de 2013: 4 MM frente a 7 MM, pero NO se llegó al estimado esperado.
  • La alta tendencia de estrenos peruanos anuales se va a mantener durante el 2015. Es en base a ello que debemos elaborar el estimado de ese año y establecer las cifras para determinar si crecimos, nos mantuvimos o seguimos de bajada en el siguiente.
  • El capital privado debe mantener una mayor presencia para que la cantidad de estrenos locales siga en aumento, dada la lentitud intrínseca del financiamiento via concursos públicos. Esto dinamiza el mercado, aumenta la competencia y optimiza los productos.
  • El panorama para las cintas de autor puede verse sombrío al no encontrar espacios en los calendarios de los multicines debido a la gran presencia de películas comerciales foráneas y locales. Esto los obligará a buscar nuevos canales de distribución, exhibición y venta.


En suma, el 2014 hace que el siguiente año sea uno de suma importancia, dado el déficit con el que el medio cinematográfico local ha terminado. El 2015 será decisivo para saber si somos capaces de levantar la curva y hacer que el boom se mantenga, o si la tendencia a la baja persiste hasta extinguir este valioso momento para el cine peruano.

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