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Taquilla 2016 (V) – Pinchazo a la burbuja

Esta serie de artículos fue escrita gracias a la invaluable colaboración de Alberto Castro, cuyas cifras e información brindadas permitieron realizar un análisis certero y meticuloso del escenario de la taquilla de cine nacional del año 2016.

Una burbuja de mercado es un fenómeno económico caracterizado por la rápida escalada del valor de un producto y su súbita disminución o contracción. Si han oído hablar del “boom del cine peruano” durante los últimos años, es probable que también hayan escuchado el término “burbuja”, usado normalmente por analistas más recelosos al momento de discutir el crecimiento de la asistencia a cintas locales de los últimos años.

Razones no les falta para mencionar este fenómeno. En tan solo un año el cine peruano pasó de no tener más de medio millón de espectadores (en lo que se consideraba un buen año), a tener 4,035,171 de ellos. Los años posteriores a ese hito mostraron un aumento igual de colosal y esto, además de satisfacción, generó temor. Temor porque una “súbita escalada del valor de un producto” (o en este caso, de espectadores y películas) podía estar acompañada de una disminución igual de súbita y con efectos terribles.

Como se mencionó en el artículo anterior, el 2017 parece ser el año donde esa disminución ocurre y la burbuja revienta. A continuación se explicará por qué.

Pinchazo a la burbuja

Chico Percebe vendría a ser el 2017 en este escenario.

 

Tras 4 artículos, podemos tener una panorama claro de la situación actual del medio cinematográfico peruano:

  1. La comedia y Tondero reinan en la escala de preferencias del público.
  2. El terror como género se condenó al olvido por su propia incapacidad de escuchar los pedidos de mejora del público.
  3. No tener una distribuidora es casi una condena inescapable al sótano de la tabla de asistencia.
  4. La asistencia a películas peruanas crece a ritmos agigantados, pero deja retos mayores para los años venideros.

En líneas generales, el escenario parece saludable y los retos presentados por las cifras exitosas de un año no deberían representar un problema, ¿cierto? Después de todo, la motivación por cumplirlos ayudaría al crecimiento del medio y a ir aumentando año a año nuestro volumen de consumo de cintas locales.

Pues, en palabras de Dos perros tontos:

Lamentablemente, un medio no industrializado (como lo es el peruano) no puede ver los retos que el mercado le presenta con entusiasta optimismo, pues no existen los factores materiales que le permitan cumplirlos y el costo de ese incumplimiento es demasiado alto.

Es una certeza que el negocio del cine en el Perú está en alza, pero también lo es la imposibilidad de que todos los realizadores puedan aprovechar en relativa igualdad de condiciones la ventana de oportunidad que el mercado ofrece. Esa brecha mantiene viva y presente la amenaza de la súbita explosión de la burbuja, pues para causarla solo es necesario que aquellas productoras capaces de mantener un volumen constante de producción y alta asistencia flaqueen.

Ese temido momento parece haber llegado en el 2017, debido a la poca cantidad de asistentes que las películas peruanas han logrado atraer hasta el mes de junio y a la baja cantidad de estrenos peruanos programados en el año (al momento de culminar este artículo se estimaba un total de 17 estrenos en el escenario más optimista). Esta súbita retracción en la cantidad de estrenos y asistentes podría hacer que el 2017 no solo sea un año de limitado crecimiento (como lo fue el 2015), sino el primer año con una depresión en la cantidad de asistentes desde que se inició el llamado “boom”.

¿Qué tendría que ocurrir para que estas proyecciones no se cumplan? Teniendo en cuenta los valores del año 2016 y la cantidad de estrenos estimada del 2017, la asistencia a películas peruanas debería alcanzar una media de 2,812,652 espectadores para lograr igualar el “promedio esperado de espectadores” y aún así, eso sería considerado un año de decrecimiento.

chart (6)Estar por encima de la línea azul es una buena proyección, pero no si esto causa que la roja comience a descender.

 

¿Es viable alcanzar esa cifra? Considerando que en el 2016 el promedio de asistencia fue de 4,394,770 espectadores, se podría decir que sí. Pero ahí entra en juego la baja cantidad de estrenos en el año para volver aciagas las expectativas. El 2016 necesitó de 26 películas peruanas para alcanzar ese promedio de más de 4 millones de espectadores, el 2017 tan solo contará con 17 o menos.

Junto con ello, está el haber pasado ya los meses donde los blockbusters peruanos recolectaban más de 1 millón de espectadores (abril y mayo desde el 2013) y esa cifra no se ha alcanzado aún y podría no alcanzarse en el año. Esto puede derivar en dos resultados: o se distribuye mejor la cantidad de espectadores entre películas (en tanto haya varias cintas con medio millón de espectadores o más) o se condena al año a una baja taquilla anual (en tanto ninguna otra cinta logre superar el medio millón de espectadores).

Por ahora, toda la evidencia y proyecciones indican que estamos ante el primer año de severo decrecimiento luego del “boom” de 2013. Se tendrá que esperar para ver cómo el medio responde a ello, si es que se trata tan solo de un pequeño bache que “sincere las cifras” hacia un crecimiento más bajo, pero más estable durante los próximos años, o sí es el primer declive de muchos, aquel que como con el terror, termine por llevarse a la tumba el “boom” y con él las expectativas de construir una industria cinematográfica peruana.

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Taquilla 2016 (IV) – Números reales ¿crece en verdad el cine peruano?

Esta serie de artículos fue escrita gracias a la invaluable colaboración de Alberto Castro, cuyas cifras e información brindadas permitieron realizar un análisis certero y meticuloso del escenario de la taquilla de cine nacional del año 2016.

Llegó la hora de la verdad. Luego de todo lo expuesto en los artículos previos, es momento de preguntarnos ¿fue el 2016 un buen año para el cine peruano?

dbaa9d5851f43552b1ce72b7fd195f88Pongámonos en modo Unikitty, es hora de hablar de negocios.

 

La respuesta concreta es sí, siempre y cuando lo veamos desde la perspectiva más pragmática posible.

Números reales ¿crece en verdad el cine peruano?

Olvidémonos por un segundo de los cuestionamientos a la idea de consolidar una industria cinematográfica. La idea de que la bonanza de estrenos y asistencia que vivimos sea una burbuja capaz de estallar en cualquier momento, la competencia desigual entre casas productoras y las barreras de mercado para los realizadores independientes. Por este bloque, consideremos a todo lo anterior como elementos naturales del libre mercado y pensemos en nuestro medio cinematográfico desde la perspectiva más pragmática posible.

Bajo esa mirada, la medición de éxito más elemental para un medio enfocado en vender películas es saber cuántas personas las compraron y si esa cifra está por debajo o por encima de la que se tenía estimado cumplir al final del año. Para saber esto necesitaremos conocer la “asistencia real” de cada año (la cifra de asistentes anuales sin contar el estreno más exitoso) y el “promedio esperado de asistentes” de cada año (la medida de referencia que nos permite ver si vendimos más o menos de lo que debimos haber vendido en el año).

Luego de realizar los cálculos correspondientes, quedamos con estos resultados para los últimos tres años.

image (22).pngMientras la línea roja esté siempre por encima de la azul, podremos cerrar el año con pragmática satisfacción.

 

El crecimiento es evidente y esperanzador. Luego de haber estado 1 millón de espectadores por debajo del promedio de asistencia esperado en el año 2015, el 2016 se recuperó y sobrepasó las expectativas con creces. Además de ello, este pico en el promedio de “asistencia real” demuestra que hay una tendencia al alza en el consumo de cine peruano y que, aunque esto suene como una cruda ironía luego del artículo anterior, el volumen de espectadores ha estado mejor distribuido entre todas las cintas estrenadas este año.

Si esta medición no resulta satisfactoria o representativa (después de todo, tan solo se está midiendo qué tan bien compiten las películas peruanas entre sí), se puede optar por evaluar el éxito de la venta de películas peruanas en base a cuánto público captan frente a la taquilla global. Para esto, es necesario dirigir la mirada hacia un cuadro donde las cifras crecen estratosféricamente con disciplinada y mecánica precisión.

chart (5)Crecimiento parejo que, sin duda, celebran los multicines.

 

49,500,000 espectadores, de los cuales 5,628,103 compraron cine peruano. Puesto de esa manera, la participación en el mercado del cine peruano suena diminuta y hasta risible. Tan solo el 8.8% de asistentes consumieron cine peruano durante el año 2016.

Sin embargo, dicha cifra no debe ser vista de manera negativa, ya que representa un ritmo estable de participación en el mercado (se oscila entre 10% y 8% anualmente) e incluso se encuentra a la par de otros países de la región con industrias más desarrolladas y competitivas (la participación de las cintas locales en Colombia, por ejemplo, oscila entre 5% y el 10% desde 2007).

image (23).pngPequeño pero estable, el resumen del porcentaje de asistentes a cintas peruanas frente al total anual.

 

Tomando en consideración lo expuesto, se puede asegurar que el cine peruano crece, mantiene una curva de asistencia ascendente y un modesto y estable porcentaje de participación en el mercado global. Nada mal para un medio que no tiene “ni por asomo una industria cinematográfica” (Bedoya, 2016).

Sin embargo, estas optimistas afirmaciones cambian de tono hasta convertirse en un mal presagio cuando se considera que las cifras positivas de un año representan el reto del siguiente. Un reto que posiblemente quede muy grande para nuestro medio cinematográfico y que conlleve a la tan temida “explosión de la burbuja”.

Aquella línea roja ascendente de la “asistencia real” cuadros más arriba es tremendamente frágil y solo necesita de un año con bajo volumen de estrenos, espectadores o ambos para venirse abajo estrepitosamente y derrumbar cualquier expectativa de crecimiento optimista aquí expuesta.

Al juzgar por las cifras de la mitad del 2017, ese año parece haber llegado y en el último artículo de esta serie se discutirá qué debe ocurrir para que este no se convierta en el año en el que explotó la burbuja.

 

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Sobre PPK y las industrias culturales

El Plan de Gobierno de PPK contiene solo una propuesta directamente ligada al área cinematográfica, la cual consiste en mantener la entrega del fondo concursable de la Ley de cine; así mismo, considera “indispensable trabajar en la actualización de su legislación” (pp. 98). Si bien mantener la entrega del fondo concursable de la Ley de cine implica preservar el financiamiento de obras por medio de concursos públicos (método absolutamente ineficaz para crear o desarrollar una industria audiovisual), el considerar indispensable trabajar en la actualización de la Ley de cine permite ver con buenos ojos las posibilidades que el cine peruano tiene dentro del plan de PPK.

Esta optimista perspectiva no se basa solo en la intención de su única propuesta, sino en la visión general sobre la cultura que el plan proyecta. Este comprende que las industrias culturales requieren “fortalecimiento institucional, mejorar la asignación presupuestal y ampliar las fuentes de financiamiento del sector” (pp. 98); además de ello, solicita “gestionar, en favor de la actividad creativa, información cualitativa y cuantitativa, la actualización de su legislación y el fomento de los subsectores comprendidos mediante políticas y programas específicamente enfocados.” (pp. 99).

Si una nueva Ley de cine es trabajada bajo esos lineamientos, las posibilidades de consolidar una institución como una Comisión Fílmica, institución que tiene como una de sus funciones recabar información cuantitativa y cualitativa referida a los profesionales (revisar el superlativo trabajo de la Comisión Fílmica de Colombia), aumentan y esto, indiscutiblemente, tendría repercusiones positivas para el desarrollo de una industria cinematográfica.

Junto con ello, metas como la creación de la Comisión Nacional de Cultura y que esta sea presidida por los Ministros de Cultura, Educación, Economía y Finanzas, Relaciones Exteriores y representantes de la sociedad civil (pp. 100), indica que las políticas culturales que regirían el desarrollo de la industria cinematográfica (y de las demás artes) no excluirían a ninguno de los actores del proceso, no se limitarían a brindar beneficios individuales a los artistas, sino que buscarían la convergencia de todas las necesidades para el desarrollo conjunto de las industrias culturales.

Más que una propuesta concreta, lo que el plan de PPK ofrece es una posibilidad de desarrollo basada un fortalecimiento institucional y replanteamiento de objetivos para fomentar eficientemente el desarrollo de las industrias culturales. Estas reformas permitirían la creación de instituciones como una Comisión Fílmica, las cuales, bajo un nuevo marco normativo que incluya a todos los actores de la industria cinematográfica y con programas de estímulos que no se limiten únicamente a fomentar el financiamiento público, serían capaces de crear y desarrollar una industria audiovisual peruana.

 

Fuente: Plan de Gobierno de PPK.

Este artículo forma parte del análisis de los planes de gobierno realizado por Pablo Antonio de los Ríos y cuya pieza central pueden encontrar aquí: https://nadacontraelmundo.lamula.pe/2016/04/09/que-propone-para-cultura-3-pedro-pablo-kuczynski/_delosrios_/

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El año del déficit – Detrás de la millonaria taquilla y asistencia del cine peruano en el 2014

Este artículo nació de la mano de Alberto Castro y el genial equipo de En Cinta. En esta pieza, abordo las cifras que nos deja el cine peruano en el 2014 desde la estadística y expongo el impacto que los resultados tendrán en el 2015. Podrán encontrar la versión completa en el portal de El Útero de Marita.


El 2014 se va y deja tras de sí una optimista estela para el cine peruano a nivel de taquilla y asistencia. Las cifras del primer año post ¡Asu Mare! parecen haber dado razón a quienes decían que Tondero estaba reconciliando al público con el cine peruano. Es más, en un primer vistazo a la tabla de asistencia y estrenos, podríamos hasta decir que ha reconciliado a los productores peruanos con los distribuidores (a pesar de que algunos digan que la relación antagónica era inversa).

¿Qué nos dicen los números del 2014? Primordialmente que el mercado ha crecido significativamente a nivel de estrenos. Luego de más de 10 años con una media de 6 estrenos anuales, el 2014 nos ofreció la sorprendente cantidad de 17 películas peruanas en cartelera, dato que sería intrascendente si es que estas no hubieran tenido un buen desempeño a nivel de taquilla y asistencia, pero es ahí donde se encuentra el segundo aspecto positivo de este año. Las 17 cintas estrenadas sumaron una taquilla total de $13,850,504.00 y una asistencia de 3,806,952 espectadores.

Tondero repitió el plato al agendar su segundo blockbuster consecutivo y ocupar el primer lugar de la taquilla anual, embolsando más de 1 millón y medio de espectadores y una recaudación de más de 6 millones de dolares. Haciendo una comparación que nos ayude a apreciar la magnitud de este logro, hace 3 años la película peruana no animada más taquillera fue Lima 13 con una recaudación de $104,758, sesenta veces menos que A los 40. Si nos dejáramos guiar solo por esto, podríamos afirmar orgullosos que el mercado de cine peruano está creciendo.

Sin embargo, una afirmación de ese calibre sería en exceso optimista. Se necesita más que simplemente un ranking de películas con sus respectivos géneros, recaudación y asistencia, para poder sostener algo así. Hay aspectos que vale la pena analizar a profundidad para poder afirmar si verdaderamente nuestro medio cinematográfico está creciendo o si esto es tan solo un fogonazo de éxito próximo a extinguirse.

La apuesta segura – Espectadores y fidelidad al género

Empecemos por los hábitos de consumo de nuestro público. Si el año 2013 pareció definir que los estandartes de un blockbuster peruano serían la comedia y el terror, el 2014 validó esa hipótesis con claridad. Si revisamos las 5 cintas peruanas más taquilleras, veremos que 3 son películas de terror; entre ellas se repartieron una asistencia de 934,317 personas y una taquilla de 2,996,918 dolares. Por otro lado, las dos más taquilleras del año fueron comedias, con una asistencia compartida de 2,147,320 personas y una recaudación de 8,106,777 dolares.

Entre estas 5 películas se logró una recaudación compartida de $ 11,103,695 y una asistencia de 3,081,637 personas (80% del total de recaudación y asistencia de cintas peruanas en el año), lo que permite asegurar que la apuesta segura para garantizar la rentabilidad de una película es escoger entre el terror o la comedia como géneros.

Ahora, luego de haber revalidado el éxito del año 2013 y consolidarse como los géneros más consumidos y rentables del mercado queda la pregunta ¿cuánto tiempo durará el favor del público hacia ellos?

Por el momento, no parece haber motivo para creer que el punto de saturación esté cerca y lo mismo piensan los productores. Tondero ya ha anunciado 3 cintas para el 2014 (Asu Mare 2, Lusers y Superhéroes), una comedia evidente y dos que sin duda tendrán una temática amena. Por su parte, AV Films promociona desde ya Desaparecer, la tercera cinta de terror a cargo de Dorian Fernández, y Unlimited Films comienza a mover el trailer de La Entidad, el primer estreno peruano del 2015 (una cinta de terror y la primera película en 3D de nuestro cine).

Como se puede ver, el próximo año se mantendrá la tendencia del terror y la comedia como los géneros principales en nuestra cartelera. Según las cifras, no habría razón para que estas cintas no repitan o se acerquen a los resultados obtenidos este año (lo que es bueno para el mercado y las expectativas de crecimiento de nuestro cine). Sin embargo, desde una perspectiva más crítica, habría que estar atentos a la respuesta del público en caso se comience a notar una fatiga hacia ellos, lo que obligaría a variar la oferta y representaría una oportunidad de mercado valiosa para nuevas propuestas.

Números Reales – El serio déficit entre el 2014 y el 2013

Como se mencionó al inicio, las cifras de este año han validado las hipótesis sobre el impacto positivo de ¡Asu Mare! en el medio cinematográfico, pero ¿a pesar de los buenos resultados obtenidos en taquilla y asistencia, hemos crecido en base al año pasado?

La respuesta es no y las cifras son sumamente preocupantes.

Por más que la diferencia inmediata entre recaudación y asistencia no sea evidentemente grosera, debemos tomar en cuenta que esos no son los “números reales”. Estadísticamente, si quisiéramos saber cuántas personas fueron al cine y cuánto dinero se hizo, tendríamos que quitar del cálculo a los dos blockbusters de cada año y eso genera cambios drásticos valiosisimos para el análisis.

Estos son los resultados del 2013, en base a los cuales se calcula el estimado del 2014 a valores constantes:

  • La recaudación real del 2013 fue $ 3,551,684.
  • La asistencia real del 2013 fue de 963,695 personas.
  • La recaudación promedio por película en el 2013 fue de $ 710,336.
  • La asistencia promedio por película fue de 192,739 personas.

De estas cifras, se desprende lo siguiente a nivel de recaudación:

  • El estimado de recaudación del 2014 era de $ 11,365,389.
  • La recaudación real fue de $ 7,486,733.
  • Cerramos el año con un déficit de $ 3,878,656.

Así mismo, a nivel de asistencia se evidencia lo siguiente:

  • El estimado era 3,083,824 personas.
  • La asistencia real fue de 2,143,585 personas.
  • Cerramos el año con un déficit de 940,239 personas.

Por si fuera poco, el factor del mayor número de estrenos (considerado positivo al ser un dinamizador de la competencia y representar el valioso ingreso del capital privado en el mercado), arroja que este año vendimos más, pero ganamos menos, pues el promedio por película del 2014 fue de $ 467,920 frente a los $710, 336 del 2013.

¿Qué podemos sacar de esto? Pues que a pesar de la buena cantidad de estrenos y de haber mantenido cifras “similares” a las del año pasado, hemos decrecido seriamente y esa es una tendencia que podría repetirse el próximo año, llevándose consigo la posibilidad de construir por primera vez una industria cinematográfica sólida en el país.

Conclusión

Iniciamos este artículo preguntándonos si es que las cifras de recaudación y asistencia del 2014 podrían representar el crecimiento del medio cinematográfico peruano, tras haber expuesto la información referida a taquilla, estrenos, distribución, asistencias y haber comparado los resultados de este año con el anterior podemos afirmar:

  • El 2014 solo representó un año de crecimiento a nivel de estrenos al haber tenido 17 películas en cartelera frente a las 6 del 2013.
  • No representó un año de crecimiento a nivel de recaudación y asistencia con relación a las expectativas que las cifras del 2013 arrojaron, pues se cerró el año con un serio déficit (casi 4 millones de dolares en recaudación y 1 millón de personas menos).
  • A pesar de lo anterior, la taquilla real del 2014 (sin blockbuster) sí fue mayor que la de 2013: 4 MM frente a 7 MM, pero NO se llegó al estimado esperado.
  • La alta tendencia de estrenos peruanos anuales se va a mantener durante el 2015. Es en base a ello que debemos elaborar el estimado de ese año y establecer las cifras para determinar si crecimos, nos mantuvimos o seguimos de bajada en el siguiente.
  • El capital privado debe mantener una mayor presencia para que la cantidad de estrenos locales siga en aumento, dada la lentitud intrínseca del financiamiento via concursos públicos. Esto dinamiza el mercado, aumenta la competencia y optimiza los productos.
  • El panorama para las cintas de autor puede verse sombrío al no encontrar espacios en los calendarios de los multicines debido a la gran presencia de películas comerciales foráneas y locales. Esto los obligará a buscar nuevos canales de distribución, exhibición y venta.


En suma, el 2014 hace que el siguiente año sea uno de suma importancia, dado el déficit con el que el medio cinematográfico local ha terminado. El 2015 será decisivo para saber si somos capaces de levantar la curva y hacer que el boom se mantenga, o si la tendencia a la baja persiste hasta extinguir este valioso momento para el cine peruano.

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