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¿Cuándo debo estrenar mi película?

¿Existe una fecha ideal para estrenar una película en Perú?

Si están familiarizados con los calendarios cinematográficos, o si tan solo son observadores, habrán notado que existen ciertos “periodos de gracia” en las carteleras. Etapas en las cuales, de pronto, somos avasallados por “blockbusters”, cintas aclamadas por la crítica o contendientes al Oscar.

Estos eventos no son arbitrarios, sino que obedecen al calendario de las distribuidoras y productoras estadounidenses, quienes tienen muy bien mapeado el mercado, los flujos de consumo y “colocan” a sus películas más rentables en ciertos periodos del año y a las menos rentables en los demás (no es casualidad que navidad -época de juguetes al millar- sea cuando Disney decide estrenar Star Wars, por ejemplo).

Sin embargo, cuando llevamos esa visión del mercado al medio cinematográfico peruano, el escenario cambia. No solo por la complejidad de conseguir distribuidoras y que estas evalúen cuál es el mejor momento para estrenar nuestra película (como se menciona en un artículo previo), sino porque no se conocen los hábitos de consumo y venta de las cintas peruanas. ¿Qué meses son los más fructíferos? ¿En cuáles encontramos más competencia local?

Para responder a esas preguntas, volví a zambullirme en las cifras de la taquilla de los años 2014-2015-2016 y encontré los siguientes resultados.

¿Cuándo debo estrenar mi película?

Los criterios a tomar en cuenta para decidir cuándo estrenar una película peruana son tres y podríamos enunciarlos de la siguiente manera:

  1. ¿Cuándo compito contra un blockbuster estadounidense?
  2. ¿Cuándo puedo asegurar una mayor taquilla basado en casos de éxito anteriores?
  3. ¿Cuándo hay más o menos competencia con otras películas peruanas?

La primera pregunta suele responderse casi de inmediato, ya que es improbable que consigas un distribuidor dispuesto a estrenar tu película entre mayo-junio-julio (época de Blockbusters de verano en Estados Unidos), así como en el bloque noviembre-diciembre (época de Blockbusters navideños en todo el mundo). Lo que nos deja los bloques enero-febrero-marzo-abril y agosto-setiembre-octubre como los que podrían agradar más a los distribuidores y cines locales; no te metes en el camino de los grandes proveedores de taquilla y puedes resultarles rentable en medio de los meses de asistencia intermedia.

Ahora, para los fines de esta discusión, asumamos que esa división es obsoleta ya que, desde hace unos años, “todos los meses son temporada de Blockbusters” (Vulture, 2017). ¿Quieres estrenar en agosto post Blockbusters de verano? Genial, suerte compitiendo contra Dunkirk, War of the Planet of the Apes y Spiderman Homecoming todas al mismo tiempo. ¿Finales de Octubre para coger un poquito de las ganancias de noviembre? ¡Genio! Suerte compitiendo contra Skyfall (ejemplo real de lo que le pasó a Lima 13).

Entonces asumamos que, sea cual sea el mes de estreno de nuestra película, siempre vamos a tener que hacer frente a un “tanque” de las majors. Eso nos deja con dos criterios por esclarecer para saber cuándo es más conveniente enfrentarse a dichos tanques: meses con mayor asistencia y meses con menor o mayor competencia entre cintas locales.

Si deseamos estrenar pensando en los meses con mayor afluencia de espectadores, entonces tenemos dos bloques ideales. Bloques que, desde hace 3 años, han visto los picos de taquilla de las películas peruanas: abril-mayo y agosto-setiembre-octubre.

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2014 con picos en mayo y agosto-setiembre.

 

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2015 con picos en mayo y octubre.

 

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2016 con picos en mayo y setiembre-octubre-noviembre-diciembre.

 

Los picos más altos de los últimos 3 años siempre se han registrado entre mayo y abril. ¿Quiere esto decir que estos son los meses ideales para que estrenes una película? ¿Los meses donde el vínculo entre espectador y cinta peruana crea una relación espectacularmente rentable? ¡Sí… siempre y cuando seas Tondero!

Las blockbusters de Tondero representan el 99% o 100% de ingresos de taquilla en los meses de mayo y abril hasta el 2016, siempre pasando el millón de espectadores y, muchas veces, siendo un estreno solitario o compartiendo marquesina con películas como Viaje a Tombuctú (que a penas contribuyó con 17 mil espectadores a la estadística de 2014) o Encadenados (con nimios 334 espectadores en la estadística de 2016).

¿Qué hay de los bloques de la mitad y cierre del año? Esos son los únicos que no parecen ser parte del Monopolio de Tondero. Aquí se presentan picos más humildes de asistencia, pero más distribuidos y sumando siempre más de uno o medio millón de espectadores.

A todas luces, este parecería ser el “periodo de gracia”, el momento ideal para estrenar nuestra película; justo en el intermedio de las dos temporadas de blockbusters más fuertes, lejos de la máquina imparable que es Tondero entre abril y mayo y accediendo a una buena porción de asistentes interesados en cine peruano.

¡Ahí está la respuesta! ¡Estrenemos todos entre agosto-setiembre-octubre!

Lamentablemente, todos parecen haber tomado esa decisión, lo que nos ofrece la respuesta al tercer criterio: ¿cuándo hay más o menos competencia con otras películas peruanas?

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2014 con pico máximo de 4 estrenos en octubre y un total de 8 en el “periodo de gracia”.

 

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Uno de los años más fructíferos, el 2015 vio 14 películas en el “periodo de gracia” y un pico de 6.

 

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El año donde se mezcló el éxito en taquilla con la cantidad de estrenos. 10 estrenos en el “periodo de gracia”, dos picos de 4 estrenos y una suma de asistentes que bordeó los dos millones.

 

Tal como demuestran los cuadros, los meses de la segunda mitad del año resultan ideales para los estrenos locales a tal nivel que se convierten en los meses de mayor competencia entre películas peruanas, con picos de seis o cuatro estrenos cada año. Es precisamente esa mayor afluencia de estrenos la que explica la mayor cantidad de espectadores, si sumamos la taquilla del “periodo de gracia”, siempre sobrepasamos el millón de espectadores, pero estos se distribuyen entre 10, 14 u 8 películas y casi nunca de manera equitativa (siempre hubo una que amazó un estimado mayor o igual a 500 mil espectadores).

Con toda esta información, podemos ahora responder a la pregunta ¿cuándo debo estrenar mi película? basados en los tres criterios mencionados inicialmente:

  1. ¿Cuándo compito contra un blockbuster estadounidense?
    Siempre. Y cuando no lo hagas contra uno estadounidense, lo harás contra Tondero. 
  2. ¿Cuándo puedo asegurar una mayor taquilla basado en casos de éxito anteriores?
    Bloques mayo-abril (en caso seas Tondero) o agosto-setiembre-octubre en caso desees competir con otras películas locales por sacarle provecho al “periodo de gracia” entre los blockbusters de verano y navidad en Estados Unidos. 
  3. ¿Cuándo hay más o menos competencia con otras películas peruanas?
    El bloque agosto-setiembre-octubre es el de mayor cantidad de estrenos, dejando el resto del año como un periodo ideal para no tener competencia local, pero estar condenado al fracaso en taquilla. Ninguna película estrenada fuera del “periodo de gracia” o del bloque abril-mayo ha tenido éxito. 

Basados en ello: ¿cuándo debe uno estrenar su película? Cuando consideres que esta tiene mayores posibilidades de éxito según tu lectura del mercado. Si es una comedia capaz de hacerle frente al buque más fuerte de Tondero, el momento ideal será abril o mayo. Si consideras que es una cinta capaz de captar público y que se beneficie de la competencia con otras películas locales, entonces el “periodo de gracia” entre agosto y octubre es el momento ideal.

En tanto tengas en consideración cuáles son los géneros más consumidos por el público, cuáles están en boga y cuáles en declive, junto con los meses de mayor consumo de cine local por parte del público, tendrás más posibilidades de que tu cinta logre el éxito comercial que esperas.

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Taquilla 2016 (III) – Los de arriba y los de abajo

Esta serie de artículos fue escrita gracias a la invaluable colaboración de Alberto Castro, cuyas cifras e información brindadas permitieron realizar un análisis certero y meticuloso del escenario de la taquilla de cine nacional del año 2016.

Un universo de películas reflejado en el año de una sola casa productora y un boom que no parece ser equitativo para todos los estilos de cine. Además de establecer cambios en las preferencias entre géneros cinematográficos y consolidar la hegemonía de Tondero y la comedia, el 2016 también demostró que el cine arte en Perú sufrirá bajas cifras así tenga o no el amparo de la realeza del cine local.

¿Qué causa este escenario? ¿Cómo puede contrarrestarse? ¿Quiénes son los responsables de que el cine arte sea el perenne castigado en la taquilla? En este tercer artículo trataremos de responder a esas preguntas y ofrecer soluciones, para lo que debemos empezar revisando el resumen del año de Tondero.

Los de arriba y los de abajo

Tal como fue explicado en el primer artículo de esta serie, el vivo reflejo de lo que fue el 2016 para el cine peruano puede verse en el resumen del año de la casa productora Tondero.

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El medio cinematográfico peruano resumido en un cuadro.

 

Aquel microcosmos de Tondero llega a ser una fiel equivalencia de los cuadros mostrados en artículos previos. Refleja la popularidad de los géneros más vistos (comedia y drama), además de presentar las dramáticas cifras de las películas que no cuentan con el favor del público, como Solos. Esta última se convertiría en el niño símbolo de todas las cintas de cine arte estrenadas en el 2016, no solo por sus bajas cifras, sino por su retiro de muchas salas luego de tan solo un día de exhibición.

Durante años, las cintas de cine arte peruanas se han visto en escenarios similares al de Solos en lo que respecta a una fría acogida por parte del público y una severa (y a veces abusiva) retirada de cartelera por parte de los cines, siendo Las malas intenciones (2011) y Lima 13 (2013) los ejemplos más recientes.

¿Quiénes son los responsables de esta situación? ¿Por qué las cintas independientes y producidas con fondos estatales (Salvo Magallanes, Viejos Amigos y El Evangelio de la Carne) parecen estar condenadas al sótano de las preferencias de los espectadores? ¿Quiénes son los actores involucrados en este fenómeno que parece no tener solución a pesar de estar viviendo un periodo de bonanza cinematográfica? Las respuestas a estas preguntas las obtendremos al analizar los datos que el 2016 nos ha dejado, empezando por la presencia en el mercado y la asistencia que cada distribuidora de películas amasó durante el año.

image-20Recuerden ese gran bloque rosado de “estrenos distribuidos independientemente”.

 

Las distribuidoras son las encargadas de distribuir las películas entre los cines, así como ayudar a elegir la fecha de estreno propicia, la magnitud del lanzamiento y seleccionar las ventanas publicitarias indicadas para acercarse al público objetivo que le corresponde a cada film (EnCinta, 2014). Como se ve, las distribuidoras son un eslabón vital en la vida de una película y, tal como lo muestra el cuadro anterior, casi la mitad de los estrenos del 2016 no contaron con él.

chart (1)¿Recuerdan ese enorme bloque rosado del cuadro anterior? Es esa pequeña línea casi invisible ahora.

 

La primera conclusión que se puede sacar de estos cuadros es que la carencia de una distribuidora parece condenar a una cinta peruana a lo más bajo de los ránkings de asistencia y, en consecuencia, a una cortísima estancia en los multicines. Salvo por Solos (distribuida por Tondero) y La Deuda (distribuida por UIP), todas las películas que no lograron alcanzar los 10 mil espectadores en el año fueron distribuidas independientemente.

Entonces ¿son los distribuidores los villanos responsables de que el cine arte sea tan poco visto? Pues no podemos asegurar algo así, salvo el caso de Daniel F. Molero (Videofilia y otros síndromes virales), donde hubo un acuerdo de palabra no respetado con una distribuidora, no podemos acusarlas por no dar cabida a una cinta que consideran no les va a presentar beneficios económicos. Junto con ello, la carencia de distribuidoras no es una condena absoluta, después de todo, hay dos películas en el bloque de cine arte que sí contaban con ellas y eso no las salvó de una corta estancia en los multicines.

Eso podría indicar que los verdaderos responsables de este escenario son los propios multicines, el episodio de Solos es suficiente para evidenciar una actitud abusiva frente a cintas peruanas no comerciales. Pero los multicines actúan bajo un promedio de sala, una cantidad de espectadores que cada estreno debe alcanzar o sobrepasar en su primera semana para poder asegurar su permanencia a lo largo del tiempo, modelo que funciona de maravilla para los otros estrenos peruanos.

Evidentemente, el retirar una película luego de 1 día no respeta el funcionamiento del promedio de sala (ya que este mide la asistencia del primer fin de semana), pero salvando ese caso (y el del documental Rodar Contra Todo), las otras películas que tuvieron un paso fugaz por los multicines cumplieron su semana y luego fueron retiradas.

Entonces ¿es culpa de los directores, quienes han realizado cintas que no empatan con los gustos de los asistentes a los multicines? No. Un director es libre de realizar el cine que desee, sea cine comercial o cine arte, y el medio en el que lo exhibe debería presentar una plaza donde el público al que se dirige pueda consumir su película.

Todo esto nos deja exactamente donde empezamos: sin responsables y solo con la certeza de que algo anda mal. Así que para no irnos con la sensación de que este acápite ha sido un tributo a la futilidad, tenemos que recurrir al márketing y a una de sus herramientas más elementales: las 4 p (producto, plaza, promoción, precio).

Iniciemos estableciendo que no hay villanos aquí. Sí, hay casos puntuales de abuso en el que están involucrados los distribuidores y los cines (Videofilia, Rodar Contra Todo, Solos) y no haría daño que los directores tengan un poco más en mente al público cuando realizan sus cintas, pero obviemos esto por unos momentos.

Partiendo de esa base convengamos que nos encontramos en un escenario donde un producto (cine arte) no cuenta con la promoción adecuada (principalmente por la carencia de capital y no contar con una distribuidora) y no puede adecuarse a los requerimientos que su plaza de exhibición le exige (estamos hablando de cintas que aspiran atraer a 50 mil personas a lo largo de su temporada de exhibición – los multicines pueden pedir la mitad de eso tan solo en un fin de semana – ).

La solución a este escenario, entonces, debe partir desde esa perspectiva y puede manifestarse a través de una mejor promoción para que la cinta y su contenido sean de conocimiento de la mayor cantidad de público posible antes de su estreno (modelo que aplicó El Soñador con su estupenda campaña en redes sociales y concurso de cortometrajes). Junto con ello, se presenta la opción de que los cines adapten sus espacios para recibir a cintas que no pueden tener llegada a un público masivo, tal como las salas de “cine arte” de UVK.

Si bien las soluciones propuestas pueden pecar de cándidas (no todos cuentan con el capital para la promoción con el que contó El Soñador y aún contando con él no se pueden asegurar grandes cifras), estas intentan exponer que este problema debe abordarse necesariamente desde el márketing y dejar de culpar a los actores involucrados en el medio cinematográfico si se espera llegar a una solución.

Sí, hay casos de abusos que deben ser denunciados y corregidos, pero también existe la necesidad de comprender cuál es la plaza ideal para una película, la necesidad de que haya políticas que permitan la creación de dichas plazas y así construir un ambiente donde sea rentable o medianamente atractivo para una distribuidora apostar por el cine arte, el cuál debe estar más cerca del público y un poco menos refugiado en la cosmovisión de los creadores (no olvidemos que el arte también es un producto que debe venderse).

Enfocando el problema desde esa perspectiva podremos dar los primeros pasos hacia un medio cinematográfico sin abusos y donde todo el público pueda consumir el cine de su preferencia equitativamente.

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Taquilla 2016 (I) – Los reyes del cine peruano

Esta serie de artículos fue escrita gracias a la invaluable colaboración de Alberto Castro, cuyas cifras e información brindadas permitieron realizar un análisis certero y meticuloso del escenario de la taquilla de cine nacional del año 2016.

El cine peruano ha presentado un innegable crecimiento en los últimos 4 años. Desde aquel 2013 en el que ¡Asu mare!Cementerio general presentaran millonarias taquillas, el medio ha logrado producir más de 20 cintas anuales y atraer a 5 millones de personas con suficiente frecuencia como para vislumbrar esperanzados un futuro inmediato donde exista una industria cinematográfica peruana sostenible. Sin embargo, aún no tenemos ni por asomo una industria de cine peruano (Bedoya, 2016).

¿Cómo es posible que un medio con las características descritas no pueda ser considerado como uno al borde del desarrollo industrial? A lo largo de esta serie de 5 artículos, observaremos con detalle la data que nos dejó la taquilla del 2016 y la sopesaremos con la de años previos para poder tener un mejor entendimiento del escenario del cine nacional y comprender cómo la bonanza de estrenos y espectadores no es sinónimo de desarrollo de la industria cinematográfica.

La comedia y Tondero, los reyes del cine peruano

El 2016 pareció confirmar que hay dos tipos de películas ineludiblemente destinadas a tener éxito comercial en Perú: comedias y películas producidas por Tondero (y si se trata de una comedia producida por Tondero, entonces tendrás entre manos una de las 3 películas más taquilleras del año).

001Ese Pac-Man azul que se come a los otros géneros es la comedia.

 

Tal como muestra el gráfico, 81,6% del total del público que fue a consumir una película peruana en el 2016 prefirió consumir una comedia frente a cualquier otro género, lo que equivale a 4.5 millones de los 5.6 millones de asistentes totales. Tamaña preferencia confirma la hipótesis expuesta por EnCinta hace dos años: la comedia es la apuesta segura al momento de producir una película para asegurar, por lo menos, un mediano éxito comercial, lo que también se puede comprobar cuando vemos el ranking de las 10 películas peruanas más vistas del 2016 (donde las comedias ocupan las cuatro primeras casillas y siete del total).

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Con esas cifras en mente, uno asumiría que, para poder amasar tamaña cantidad de espectadores, la comedia es el género más producido y estrenado en el mercado, pero no es así. A pesar de atraer al 81,6% del público, la comedia tan solo cuenta con un 30% de participación de mercado gracias a sus ocho estrenos, le siguen de cerca el drama con siete y el terror con cuatro.

003A diferencia de la distribución de espectadores, la participación en el mercado de cada género está distribuida mucho más equitativamente.

 

Donde sí podemos hablar de un dominio que logró una relación proporcional entre cantidad de estrenos y público atraído es con Tondero. La productora amasó 46,1% de espectadores (2.5 millones de asistentes del total de 5.6 millones) gracias a sus cuatro estrenos del año, tres de los cuales se encuentran en el Top 5 de películas con más asistentes del 2016.

image-14En azul, los reyes de la taquilla del cine peruano.

 

Atraer a casi la mitad de asistentes a cintas locales, estrenar más películas en el año que cualquier otra casa productora y colocar a tres de sus cuatro películas en el Top 5 de estrenos más taquilleros del 2016 demuestran incuestionablemente que Tondero es el rey del cine peruano. Sus cifras son avasalladoras, su disciplina y maquinaria de producción son admirables (producir el blockbuster local más taquillero de cada año no es tarea fácil). Durante los últimos tres años, Tondero ha sido el sinónimo del cine peruano, a tal medida que este año el microcosmos de la casa productora ha sido el fiel reflejo del universo cinematográfico local, en el que las comedias reciben una gran acogida, el drama se despunta como un nuevo y atractivo género para los espectadores y las cintas independientes o de autor sufren debido a la severidad de los cines y al poco interés del público (escenario que será discutido en siguientes artículos).

Si algo se puede confirmar al analizar las cifras de la taquilla del 2016 es que se valida el discurso de los últimos años, donde hablar del éxito de Tondero es hablar del éxito del cine peruano… pero ese es un discurso engañoso y debemos empezar a corregirlo.

Es verdad que el llamado “boom” del cine peruano inicia en el 2013 de la mano de Tondero y ¡Asu Mare! y desde ahí hemos sido testigos de un aumento innegable de estrenos y asistencia. Sin embargo, luego de 3 años y contando con la suficiente información como para mirar atrás y evaluar el escenario desde una perspectiva más crítica, valdría la pena preguntarnos si es que debemos catalogar al éxito del cine peruano de los últimos años como “el éxito del cine peruano” o “el éxito de una sola empresa”.

Basta con observar los cuadros de la taquilla del 2016 para dar una respuesta a esa pregunta, la cual también nos da los primeros indicadores sobre por qué, a pesar de las espléndidas cifras, no podemos decir que estemos cerca a desarrollar una industria.

Tan solo contamos con una casa productora capaz de empujar el carro hacia adelante con fortaleza herculeana, mientras a su alrededor vemos casos de éxito esporádicos, pero incapaces de igualar las cifras del actor principal.

Es quizás esa la primera conclusión importante que la taquilla del 2016 nos deja, la necesidad de hacer la separación entre el éxito de Tondero y el éxito del cine peruano (sin que esto signifique menospreciar el trabajo y logros del primero) para poder tener una apreciación mucho más objetiva del panorama cinematográfico local, evaluar sus falencias y necesidades; así como, establecer las medidas que nos permitan tener un ambiente mucho más competitivo que conlleve al desarrollo de  una industria cinematográfica autosostenible.

En lo que respecta a lo que se puede concluir sobre los géneros estrenados, los realizadores pueden tener la certeza de que producir una comedia es la opción más rentable que el mercado les presenta y con la que pueden tentar un lugar en el top 10 de cintas más taquilleras del año (o al menos alcanzar un mínimo de 50 mil espectadores). Junto con ello, se presenta una muy atractiva ventana de oportunidad debido al surgimiento del drama como un género favorecido por los espectadores frente a la ya visible retracción del terror, de la cual hablaremos en el próximo artículo.

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