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¿Cuándo debo estrenar mi película?

¿Existe una fecha ideal para estrenar una película en Perú?

Si están familiarizados con los calendarios cinematográficos, o si tan solo son observadores, habrán notado que existen ciertos “periodos de gracia” en las carteleras. Etapas en las cuales, de pronto, somos avasallados por “blockbusters”, cintas aclamadas por la crítica o contendientes al Oscar.

Estos eventos no son arbitrarios, sino que obedecen al calendario de las distribuidoras y productoras estadounidenses, quienes tienen muy bien mapeado el mercado, los flujos de consumo y “colocan” a sus películas más rentables en ciertos periodos del año y a las menos rentables en los demás (no es casualidad que navidad -época de juguetes al millar- sea cuando Disney decide estrenar Star Wars, por ejemplo).

Sin embargo, cuando llevamos esa visión del mercado al medio cinematográfico peruano, el escenario cambia. No solo por la complejidad de conseguir distribuidoras y que estas evalúen cuál es el mejor momento para estrenar nuestra película (como se menciona en un artículo previo), sino porque no se conocen los hábitos de consumo y venta de las cintas peruanas. ¿Qué meses son los más fructíferos? ¿En cuáles encontramos más competencia local?

Para responder a esas preguntas, volví a zambullirme en las cifras de la taquilla de los años 2014-2015-2016 y encontré los siguientes resultados.

¿Cuándo debo estrenar mi película?

Los criterios a tomar en cuenta para decidir cuándo estrenar una película peruana son tres y podríamos enunciarlos de la siguiente manera:

  1. ¿Cuándo compito contra un blockbuster estadounidense?
  2. ¿Cuándo puedo asegurar una mayor taquilla basado en casos de éxito anteriores?
  3. ¿Cuándo hay más o menos competencia con otras películas peruanas?

La primera pregunta suele responderse casi de inmediato, ya que es improbable que consigas un distribuidor dispuesto a estrenar tu película entre mayo-junio-julio (época de Blockbusters de verano en Estados Unidos), así como en el bloque noviembre-diciembre (época de Blockbusters navideños en todo el mundo). Lo que nos deja los bloques enero-febrero-marzo-abril y agosto-setiembre-octubre como los que podrían agradar más a los distribuidores y cines locales; no te metes en el camino de los grandes proveedores de taquilla y puedes resultarles rentable en medio de los meses de asistencia intermedia.

Ahora, para los fines de esta discusión, asumamos que esa división es obsoleta ya que, desde hace unos años, “todos los meses son temporada de Blockbusters” (Vulture, 2017). ¿Quieres estrenar en agosto post Blockbusters de verano? Genial, suerte compitiendo contra Dunkirk, War of the Planet of the Apes y Spiderman Homecoming todas al mismo tiempo. ¿Finales de Octubre para coger un poquito de las ganancias de noviembre? ¡Genio! Suerte compitiendo contra Skyfall (ejemplo real de lo que le pasó a Lima 13).

Entonces asumamos que, sea cual sea el mes de estreno de nuestra película, siempre vamos a tener que hacer frente a un “tanque” de las majors. Eso nos deja con dos criterios por esclarecer para saber cuándo es más conveniente enfrentarse a dichos tanques: meses con mayor asistencia y meses con menor o mayor competencia entre cintas locales.

Si deseamos estrenar pensando en los meses con mayor afluencia de espectadores, entonces tenemos dos bloques ideales. Bloques que, desde hace 3 años, han visto los picos de taquilla de las películas peruanas: abril-mayo y agosto-setiembre-octubre.

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2014 con picos en mayo y agosto-setiembre.

 

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2015 con picos en mayo y octubre.

 

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2016 con picos en mayo y setiembre-octubre-noviembre-diciembre.

 

Los picos más altos de los últimos 3 años siempre se han registrado entre mayo y abril. ¿Quiere esto decir que estos son los meses ideales para que estrenes una película? ¿Los meses donde el vínculo entre espectador y cinta peruana crea una relación espectacularmente rentable? ¡Sí… siempre y cuando seas Tondero!

Las blockbusters de Tondero representan el 99% o 100% de ingresos de taquilla en los meses de mayo y abril hasta el 2016, siempre pasando el millón de espectadores y, muchas veces, siendo un estreno solitario o compartiendo marquesina con películas como Viaje a Tombuctú (que a penas contribuyó con 17 mil espectadores a la estadística de 2014) o Encadenados (con nimios 334 espectadores en la estadística de 2016).

¿Qué hay de los bloques de la mitad y cierre del año? Esos son los únicos que no parecen ser parte del Monopolio de Tondero. Aquí se presentan picos más humildes de asistencia, pero más distribuidos y sumando siempre más de uno o medio millón de espectadores.

A todas luces, este parecería ser el “periodo de gracia”, el momento ideal para estrenar nuestra película; justo en el intermedio de las dos temporadas de blockbusters más fuertes, lejos de la máquina imparable que es Tondero entre abril y mayo y accediendo a una buena porción de asistentes interesados en cine peruano.

¡Ahí está la respuesta! ¡Estrenemos todos entre agosto-setiembre-octubre!

Lamentablemente, todos parecen haber tomado esa decisión, lo que nos ofrece la respuesta al tercer criterio: ¿cuándo hay más o menos competencia con otras películas peruanas?

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2014 con pico máximo de 4 estrenos en octubre y un total de 8 en el “periodo de gracia”.

 

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Uno de los años más fructíferos, el 2015 vio 14 películas en el “periodo de gracia” y un pico de 6.

 

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El año donde se mezcló el éxito en taquilla con la cantidad de estrenos. 10 estrenos en el “periodo de gracia”, dos picos de 4 estrenos y una suma de asistentes que bordeó los dos millones.

 

Tal como demuestran los cuadros, los meses de la segunda mitad del año resultan ideales para los estrenos locales a tal nivel que se convierten en los meses de mayor competencia entre películas peruanas, con picos de seis o cuatro estrenos cada año. Es precisamente esa mayor afluencia de estrenos la que explica la mayor cantidad de espectadores, si sumamos la taquilla del “periodo de gracia”, siempre sobrepasamos el millón de espectadores, pero estos se distribuyen entre 10, 14 u 8 películas y casi nunca de manera equitativa (siempre hubo una que amazó un estimado mayor o igual a 500 mil espectadores).

Con toda esta información, podemos ahora responder a la pregunta ¿cuándo debo estrenar mi película? basados en los tres criterios mencionados inicialmente:

  1. ¿Cuándo compito contra un blockbuster estadounidense?
    Siempre. Y cuando no lo hagas contra uno estadounidense, lo harás contra Tondero. 
  2. ¿Cuándo puedo asegurar una mayor taquilla basado en casos de éxito anteriores?
    Bloques mayo-abril (en caso seas Tondero) o agosto-setiembre-octubre en caso desees competir con otras películas locales por sacarle provecho al “periodo de gracia” entre los blockbusters de verano y navidad en Estados Unidos. 
  3. ¿Cuándo hay más o menos competencia con otras películas peruanas?
    El bloque agosto-setiembre-octubre es el de mayor cantidad de estrenos, dejando el resto del año como un periodo ideal para no tener competencia local, pero estar condenado al fracaso en taquilla. Ninguna película estrenada fuera del “periodo de gracia” o del bloque abril-mayo ha tenido éxito. 

Basados en ello: ¿cuándo debe uno estrenar su película? Cuando consideres que esta tiene mayores posibilidades de éxito según tu lectura del mercado. Si es una comedia capaz de hacerle frente al buque más fuerte de Tondero, el momento ideal será abril o mayo. Si consideras que es una cinta capaz de captar público y que se beneficie de la competencia con otras películas locales, entonces el “periodo de gracia” entre agosto y octubre es el momento ideal.

En tanto tengas en consideración cuáles son los géneros más consumidos por el público, cuáles están en boga y cuáles en declive, junto con los meses de mayor consumo de cine local por parte del público, tendrás más posibilidades de que tu cinta logre el éxito comercial que esperas.

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Taquilla 2016 (V) – Pinchazo a la burbuja

Esta serie de artículos fue escrita gracias a la invaluable colaboración de Alberto Castro, cuyas cifras e información brindadas permitieron realizar un análisis certero y meticuloso del escenario de la taquilla de cine nacional del año 2016.

Una burbuja de mercado es un fenómeno económico caracterizado por la rápida escalada del valor de un producto y su súbita disminución o contracción. Si han oído hablar del “boom del cine peruano” durante los últimos años, es probable que también hayan escuchado el término “burbuja”, usado normalmente por analistas más recelosos al momento de discutir el crecimiento de la asistencia a cintas locales de los últimos años.

Razones no les falta para mencionar este fenómeno. En tan solo un año el cine peruano pasó de no tener más de medio millón de espectadores (en lo que se consideraba un buen año), a tener 4,035,171 de ellos. Los años posteriores a ese hito mostraron un aumento igual de colosal y esto, además de satisfacción, generó temor. Temor porque una “súbita escalada del valor de un producto” (o en este caso, de espectadores y películas) podía estar acompañada de una disminución igual de súbita y con efectos terribles.

Como se mencionó en el artículo anterior, el 2017 parece ser el año donde esa disminución ocurre y la burbuja revienta. A continuación se explicará por qué.

Pinchazo a la burbuja

Chico Percebe vendría a ser el 2017 en este escenario.

 

Tras 4 artículos, podemos tener una panorama claro de la situación actual del medio cinematográfico peruano:

  1. La comedia y Tondero reinan en la escala de preferencias del público.
  2. El terror como género se condenó al olvido por su propia incapacidad de escuchar los pedidos de mejora del público.
  3. No tener una distribuidora es casi una condena inescapable al sótano de la tabla de asistencia.
  4. La asistencia a películas peruanas crece a ritmos agigantados, pero deja retos mayores para los años venideros.

En líneas generales, el escenario parece saludable y los retos presentados por las cifras exitosas de un año no deberían representar un problema, ¿cierto? Después de todo, la motivación por cumplirlos ayudaría al crecimiento del medio y a ir aumentando año a año nuestro volumen de consumo de cintas locales.

Pues, en palabras de Dos perros tontos:

Lamentablemente, un medio no industrializado (como lo es el peruano) no puede ver los retos que el mercado le presenta con entusiasta optimismo, pues no existen los factores materiales que le permitan cumplirlos y el costo de ese incumplimiento es demasiado alto.

Es una certeza que el negocio del cine en el Perú está en alza, pero también lo es la imposibilidad de que todos los realizadores puedan aprovechar en relativa igualdad de condiciones la ventana de oportunidad que el mercado ofrece. Esa brecha mantiene viva y presente la amenaza de la súbita explosión de la burbuja, pues para causarla solo es necesario que aquellas productoras capaces de mantener un volumen constante de producción y alta asistencia flaqueen.

Ese temido momento parece haber llegado en el 2017, debido a la poca cantidad de asistentes que las películas peruanas han logrado atraer hasta el mes de junio y a la baja cantidad de estrenos peruanos programados en el año (al momento de culminar este artículo se estimaba un total de 17 estrenos en el escenario más optimista). Esta súbita retracción en la cantidad de estrenos y asistentes podría hacer que el 2017 no solo sea un año de limitado crecimiento (como lo fue el 2015), sino el primer año con una depresión en la cantidad de asistentes desde que se inició el llamado “boom”.

¿Qué tendría que ocurrir para que estas proyecciones no se cumplan? Teniendo en cuenta los valores del año 2016 y la cantidad de estrenos estimada del 2017, la asistencia a películas peruanas debería alcanzar una media de 2,812,652 espectadores para lograr igualar el “promedio esperado de espectadores” y aún así, eso sería considerado un año de decrecimiento.

chart (6)Estar por encima de la línea azul es una buena proyección, pero no si esto causa que la roja comience a descender.

 

¿Es viable alcanzar esa cifra? Considerando que en el 2016 el promedio de asistencia fue de 4,394,770 espectadores, se podría decir que sí. Pero ahí entra en juego la baja cantidad de estrenos en el año para volver aciagas las expectativas. El 2016 necesitó de 26 películas peruanas para alcanzar ese promedio de más de 4 millones de espectadores, el 2017 tan solo contará con 17 o menos.

Junto con ello, está el haber pasado ya los meses donde los blockbusters peruanos recolectaban más de 1 millón de espectadores (abril y mayo desde el 2013) y esa cifra no se ha alcanzado aún y podría no alcanzarse en el año. Esto puede derivar en dos resultados: o se distribuye mejor la cantidad de espectadores entre películas (en tanto haya varias cintas con medio millón de espectadores o más) o se condena al año a una baja taquilla anual (en tanto ninguna otra cinta logre superar el medio millón de espectadores).

Por ahora, toda la evidencia y proyecciones indican que estamos ante el primer año de severo decrecimiento luego del “boom” de 2013. Se tendrá que esperar para ver cómo el medio responde a ello, si es que se trata tan solo de un pequeño bache que “sincere las cifras” hacia un crecimiento más bajo, pero más estable durante los próximos años, o sí es el primer declive de muchos, aquel que como con el terror, termine por llevarse a la tumba el “boom” y con él las expectativas de construir una industria cinematográfica peruana.

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Taquilla 2016 (IV) – Números reales ¿crece en verdad el cine peruano?

Esta serie de artículos fue escrita gracias a la invaluable colaboración de Alberto Castro, cuyas cifras e información brindadas permitieron realizar un análisis certero y meticuloso del escenario de la taquilla de cine nacional del año 2016.

Llegó la hora de la verdad. Luego de todo lo expuesto en los artículos previos, es momento de preguntarnos ¿fue el 2016 un buen año para el cine peruano?

dbaa9d5851f43552b1ce72b7fd195f88Pongámonos en modo Unikitty, es hora de hablar de negocios.

 

La respuesta concreta es sí, siempre y cuando lo veamos desde la perspectiva más pragmática posible.

Números reales ¿crece en verdad el cine peruano?

Olvidémonos por un segundo de los cuestionamientos a la idea de consolidar una industria cinematográfica. La idea de que la bonanza de estrenos y asistencia que vivimos sea una burbuja capaz de estallar en cualquier momento, la competencia desigual entre casas productoras y las barreras de mercado para los realizadores independientes. Por este bloque, consideremos a todo lo anterior como elementos naturales del libre mercado y pensemos en nuestro medio cinematográfico desde la perspectiva más pragmática posible.

Bajo esa mirada, la medición de éxito más elemental para un medio enfocado en vender películas es saber cuántas personas las compraron y si esa cifra está por debajo o por encima de la que se tenía estimado cumplir al final del año. Para saber esto necesitaremos conocer la “asistencia real” de cada año (la cifra de asistentes anuales sin contar el estreno más exitoso) y el “promedio esperado de asistentes” de cada año (la medida de referencia que nos permite ver si vendimos más o menos de lo que debimos haber vendido en el año).

Luego de realizar los cálculos correspondientes, quedamos con estos resultados para los últimos tres años.

image (22).pngMientras la línea roja esté siempre por encima de la azul, podremos cerrar el año con pragmática satisfacción.

 

El crecimiento es evidente y esperanzador. Luego de haber estado 1 millón de espectadores por debajo del promedio de asistencia esperado en el año 2015, el 2016 se recuperó y sobrepasó las expectativas con creces. Además de ello, este pico en el promedio de “asistencia real” demuestra que hay una tendencia al alza en el consumo de cine peruano y que, aunque esto suene como una cruda ironía luego del artículo anterior, el volumen de espectadores ha estado mejor distribuido entre todas las cintas estrenadas este año.

Si esta medición no resulta satisfactoria o representativa (después de todo, tan solo se está midiendo qué tan bien compiten las películas peruanas entre sí), se puede optar por evaluar el éxito de la venta de películas peruanas en base a cuánto público captan frente a la taquilla global. Para esto, es necesario dirigir la mirada hacia un cuadro donde las cifras crecen estratosféricamente con disciplinada y mecánica precisión.

chart (5)Crecimiento parejo que, sin duda, celebran los multicines.

 

49,500,000 espectadores, de los cuales 5,628,103 compraron cine peruano. Puesto de esa manera, la participación en el mercado del cine peruano suena diminuta y hasta risible. Tan solo el 8.8% de asistentes consumieron cine peruano durante el año 2016.

Sin embargo, dicha cifra no debe ser vista de manera negativa, ya que representa un ritmo estable de participación en el mercado (se oscila entre 10% y 8% anualmente) e incluso se encuentra a la par de otros países de la región con industrias más desarrolladas y competitivas (la participación de las cintas locales en Colombia, por ejemplo, oscila entre 5% y el 10% desde 2007).

image (23).pngPequeño pero estable, el resumen del porcentaje de asistentes a cintas peruanas frente al total anual.

 

Tomando en consideración lo expuesto, se puede asegurar que el cine peruano crece, mantiene una curva de asistencia ascendente y un modesto y estable porcentaje de participación en el mercado global. Nada mal para un medio que no tiene “ni por asomo una industria cinematográfica” (Bedoya, 2016).

Sin embargo, estas optimistas afirmaciones cambian de tono hasta convertirse en un mal presagio cuando se considera que las cifras positivas de un año representan el reto del siguiente. Un reto que posiblemente quede muy grande para nuestro medio cinematográfico y que conlleve a la tan temida “explosión de la burbuja”.

Aquella línea roja ascendente de la “asistencia real” cuadros más arriba es tremendamente frágil y solo necesita de un año con bajo volumen de estrenos, espectadores o ambos para venirse abajo estrepitosamente y derrumbar cualquier expectativa de crecimiento optimista aquí expuesta.

Al juzgar por las cifras de la mitad del 2017, ese año parece haber llegado y en el último artículo de esta serie se discutirá qué debe ocurrir para que este no se convierta en el año en el que explotó la burbuja.

 

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Taquilla 2016 (II) – Terror, el género desaparecido y el auge del drama

Esta serie de artículos fue escrita gracias a la invaluable colaboración de Alberto Castro, cuyas cifras e información brindadas permitieron realizar un análisis certero y meticuloso del escenario de la taquilla de cine nacional del año 2016.

¡Asu Mare! no estuvo solo en aquel impresionante 2013 donde Tondero inició el ciclo de blockbusters peruanos exitosos. Al lado de sus 3,037,677 espectadores estaban los nada despreciables 747,000 que Cementerio General logró atraer, una cifra igual de colosal (era tan solo 100 mil espectadores menos que el total de asistentes a cintas peruanas de los tres años previos).

Luego de aquella exitosa incursión, se estrenaron 4 películas de terror por año, motivados por el hecho de ser uno de los géneros más consumidos en Perú y el éxito que Cementerio General tuvo. Durante el año 2014, la apuesta pareció rendir frutos, pero luego el género presentó una fatiga que solo se visibilizaba a nivel de crítica (con cada vez más críticas negativas), pero no se analizó a nivel de cifras, donde se mostraba un serio decrecimiento en la asistencia y la migración del público hacia otro tipo de películas.

Terror, el género desaparecido y el auge del drama

Cuando se tiene un monolito inamovible como la comedia en los cuadros, observar una variación en los gustos del público hacia otros géneros resulta no solo refrescante, sino valioso para poder entender mejor nuestro mercado y las fluctuaciones que pueden presentarse en los gustos de los espectadores. En el caso puntual del 2016 se vio un decrecimiento anunciado desde hace ya buen tiempo: el descenso drástico del interés del público en las cintas de terror peruanas.

image (15).pngEn azul la cantidad de asistentes a películas de terror en el 2016.

 

Para el año 2014, el terror era el género hermano de la comedia en lo que respectaba a rentabilidad taquillera, con poco más de 1 millón de espectadores y cuatro estrenos en el año. Luego de que Cementerio General fuera la acompañante de ¡Asu Mare! el año en el que inició la bonanza de estrenos y asistentes, el terror se erigió como un género con cifras lo suficientemente sólidas como para retener el interés del público a lo largo del tiempo. Un año después, sin embargo, esa imagen comenzó desdibujarse.

Para el año 2015, los cuatro estrenos de terror peruano atrajeron a 588 mil 992 espectadores (casi 500 mil menos que el año previo) y la sensación de críticos y público en general era la de un evidente desapego hacia el género. Para el año 2016, esa sensación se ha convertido en una realidad inescapable, ya que el terror, contando con la misma cantidad de estrenos que en años previos, ni siquiera logró atraer a un tercio del público que logró amasar en su año más fructífero.

“Hay una sensación de profecía autocumplida en este escenario, ya que el desapego del público hacia las cintas de terror locales era un tema ampliamente comentado”.

¿Cuál puede ser la consecuencia inmediata de esto? La primera sería el alejamiento del financiamiento privado de las cintas de terror, ya que una curva descendente de espectadores las mostraría como una inversión no rentable. Si la inversión privada disminuye al mismo ritmo que la asistencia, las posibilidades de obtener ganancias produciendo una cinta de terror se vuelven cada vez más escasas, por lo que se producirán cada vez menos películas hasta que la mano invisible del mercado se encargue de sacar al género del radar.

image (16).pngEl descenso en la taquilla parece ser ya una sentencia inescapable.

 

Hay una sensación de profecía autocumplida en este escenario, ya que el desapego del público hacia las cintas de terror locales era un tema ampliamente comentado. La singularidad era que este desapego era tan públicamente comentado como aquello que lo estaba causando: la baja calidad de las películas.

Durante dos años las cintas de este género recibieron críticas mixtas o netamente negativas, pero parece que los cineastas no hicieron caso a los comentarios y opiniones del público y la crítica. Hoy vemos el resultado de esa omisión (hasta junio de 2017 no se ha estrenado ni una sola película de terror).

Sin embargo, el descenso de un género implica el ascenso de otro en la escala de gustos cinematográficos. En el caso puntual del 2016, el género revelación fue el drama, el cual logró un 26,9% de presencia en el mercado gracias a sus 7 estrenos y un total de 675,563 asistentes, la cifra más alta que haya amasado desde el aumento de estrenos y público en el 2013.

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Estas son las cifras del segundo género más exitoso (?) del cine peruano.

 

Puede que, luego de ver el cuadro de asistencia, se generen dudas sobre por qué las cifras del drama hablarían de un año particularmente exitoso para este género, por lo que es necesario ponerlas en contexto.

El drama ha sido un género que, con muy bajo perfil, siempre ha tenido una buena presencia en el mercado, con un promedio de siete películas por año desde el 2013, pero nunca ha presentado un pico tan alto de espectadores como en 2016.

Es precisamente este pico el que nos permite hablar de un año exitoso para el género. Si bien se encuentra muy lejos de las cifras de la comedia, la asistencia de este año ha constituido un indicador que determina un crecimiento estable y con buenas proyecciones a futuro.

image (18).pngEl decrecimiento del drama es menor a su crecimiento, dándole buena proyección a futuro.

 

Tomando en consideración el drástico descenso de estrenos de películas de terror, el decrecimiento sostenido de su taquilla y las cifras ya expuestas de las cintas de drama ¿podríamos decir que estas se han convertido en el segundo género más consumido por los peruanos de aquí al futuro inmediato?

image (19).pngTodo parece indicar que sí.

 

Si bien habrá que esperar al cierre del 2017 para confirmar esta tendencia, es muy improbable que el terror logre si quiera igualar las cifras del 2016 ya que tiene tan solo un estreno programado. Esto hará que, aún en un año de baja asistencia general a las películas locales, el drama ratifique su posición como el segundo género más consumido del cine peruano.

Mientras tanto, el terror parece condenado a desaparecer del radar, pero no sin antes dejar una advertencia para todos aquellos géneros que se creen invulnerables a la fatiga del público. Será el primer caído de este llamado boom y el símbolo de la consecuencia de hacer caso omiso a las demandas de los consumidores y opiniones de los críticos.

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Taquilla 2016 (I) – Los reyes del cine peruano

Esta serie de artículos fue escrita gracias a la invaluable colaboración de Alberto Castro, cuyas cifras e información brindadas permitieron realizar un análisis certero y meticuloso del escenario de la taquilla de cine nacional del año 2016.

El cine peruano ha presentado un innegable crecimiento en los últimos 4 años. Desde aquel 2013 en el que ¡Asu mare!Cementerio general presentaran millonarias taquillas, el medio ha logrado producir más de 20 cintas anuales y atraer a 5 millones de personas con suficiente frecuencia como para vislumbrar esperanzados un futuro inmediato donde exista una industria cinematográfica peruana sostenible. Sin embargo, aún no tenemos ni por asomo una industria de cine peruano (Bedoya, 2016).

¿Cómo es posible que un medio con las características descritas no pueda ser considerado como uno al borde del desarrollo industrial? A lo largo de esta serie de 5 artículos, observaremos con detalle la data que nos dejó la taquilla del 2016 y la sopesaremos con la de años previos para poder tener un mejor entendimiento del escenario del cine nacional y comprender cómo la bonanza de estrenos y espectadores no es sinónimo de desarrollo de la industria cinematográfica.

La comedia y Tondero, los reyes del cine peruano

El 2016 pareció confirmar que hay dos tipos de películas ineludiblemente destinadas a tener éxito comercial en Perú: comedias y películas producidas por Tondero (y si se trata de una comedia producida por Tondero, entonces tendrás entre manos una de las 3 películas más taquilleras del año).

001Ese Pac-Man azul que se come a los otros géneros es la comedia.

 

Tal como muestra el gráfico, 81,6% del total del público que fue a consumir una película peruana en el 2016 prefirió consumir una comedia frente a cualquier otro género, lo que equivale a 4.5 millones de los 5.6 millones de asistentes totales. Tamaña preferencia confirma la hipótesis expuesta por EnCinta hace dos años: la comedia es la apuesta segura al momento de producir una película para asegurar, por lo menos, un mediano éxito comercial, lo que también se puede comprobar cuando vemos el ranking de las 10 películas peruanas más vistas del 2016 (donde las comedias ocupan las cuatro primeras casillas y siete del total).

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Con esas cifras en mente, uno asumiría que, para poder amasar tamaña cantidad de espectadores, la comedia es el género más producido y estrenado en el mercado, pero no es así. A pesar de atraer al 81,6% del público, la comedia tan solo cuenta con un 30% de participación de mercado gracias a sus ocho estrenos, le siguen de cerca el drama con siete y el terror con cuatro.

003A diferencia de la distribución de espectadores, la participación en el mercado de cada género está distribuida mucho más equitativamente.

 

Donde sí podemos hablar de un dominio que logró una relación proporcional entre cantidad de estrenos y público atraído es con Tondero. La productora amasó 46,1% de espectadores (2.5 millones de asistentes del total de 5.6 millones) gracias a sus cuatro estrenos del año, tres de los cuales se encuentran en el Top 5 de películas con más asistentes del 2016.

image-14En azul, los reyes de la taquilla del cine peruano.

 

Atraer a casi la mitad de asistentes a cintas locales, estrenar más películas en el año que cualquier otra casa productora y colocar a tres de sus cuatro películas en el Top 5 de estrenos más taquilleros del 2016 demuestran incuestionablemente que Tondero es el rey del cine peruano. Sus cifras son avasalladoras, su disciplina y maquinaria de producción son admirables (producir el blockbuster local más taquillero de cada año no es tarea fácil). Durante los últimos tres años, Tondero ha sido el sinónimo del cine peruano, a tal medida que este año el microcosmos de la casa productora ha sido el fiel reflejo del universo cinematográfico local, en el que las comedias reciben una gran acogida, el drama se despunta como un nuevo y atractivo género para los espectadores y las cintas independientes o de autor sufren debido a la severidad de los cines y al poco interés del público (escenario que será discutido en siguientes artículos).

Si algo se puede confirmar al analizar las cifras de la taquilla del 2016 es que se valida el discurso de los últimos años, donde hablar del éxito de Tondero es hablar del éxito del cine peruano… pero ese es un discurso engañoso y debemos empezar a corregirlo.

Es verdad que el llamado “boom” del cine peruano inicia en el 2013 de la mano de Tondero y ¡Asu Mare! y desde ahí hemos sido testigos de un aumento innegable de estrenos y asistencia. Sin embargo, luego de 3 años y contando con la suficiente información como para mirar atrás y evaluar el escenario desde una perspectiva más crítica, valdría la pena preguntarnos si es que debemos catalogar al éxito del cine peruano de los últimos años como “el éxito del cine peruano” o “el éxito de una sola empresa”.

Basta con observar los cuadros de la taquilla del 2016 para dar una respuesta a esa pregunta, la cual también nos da los primeros indicadores sobre por qué, a pesar de las espléndidas cifras, no podemos decir que estemos cerca a desarrollar una industria.

Tan solo contamos con una casa productora capaz de empujar el carro hacia adelante con fortaleza herculeana, mientras a su alrededor vemos casos de éxito esporádicos, pero incapaces de igualar las cifras del actor principal.

Es quizás esa la primera conclusión importante que la taquilla del 2016 nos deja, la necesidad de hacer la separación entre el éxito de Tondero y el éxito del cine peruano (sin que esto signifique menospreciar el trabajo y logros del primero) para poder tener una apreciación mucho más objetiva del panorama cinematográfico local, evaluar sus falencias y necesidades; así como, establecer las medidas que nos permitan tener un ambiente mucho más competitivo que conlleve al desarrollo de  una industria cinematográfica autosostenible.

En lo que respecta a lo que se puede concluir sobre los géneros estrenados, los realizadores pueden tener la certeza de que producir una comedia es la opción más rentable que el mercado les presenta y con la que pueden tentar un lugar en el top 10 de cintas más taquilleras del año (o al menos alcanzar un mínimo de 50 mil espectadores). Junto con ello, se presenta una muy atractiva ventana de oportunidad debido al surgimiento del drama como un género favorecido por los espectadores frente a la ya visible retracción del terror, de la cual hablaremos en el próximo artículo.

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